‘HAPPYTALISMO’: EL NUEVO SISTEMA PARA UN MUNDO MÁS FELIZ

Personas felices.

El ‘Happytalismo’ nace a través de un movimiento de personas convencidas de que generando felicidad se puede impactar en la vida de los otros y lograr cambios significativos para el mundo. Creen que este cambio es posible si el objetivo pasa por ser mejores personas con experiencias y vivencias que trascienden y dejan huella en la sociedad. 

El impulsor de esta ingeniosa forma de pensar es Luis Gallardo, fundador y presidente del Festival Mundial de la Felicidad, un evento donde se congregan cada año artistas, personas intelectuales, economistas, filósofos… de todo el mundo para dar forma a este movimiento. La finalidad de Gallardo es tratar de comprender el sistema económico capitalista desde ‘el ser’ y no tanto desde ‘el tener’. Señala que el capitalismo es “un buen sistema” que ha perdido el norte, por lo que es necesario “mejorar la vida desde la conciencia”. 

¿En qué se basa el ‘Happytalismo’?

Para explicarlo es necesario entender que los seres humanos cuando nacemos nos encontramos en un mundo y unas estructuras que ya están creadas, unos sistemas de convivencia que en la actualidad están marcados por el capitalismo. Pero, hay un momento en el que no podemos avanzar, no se puede ir más allá y en este punto aparece la llamada a la acción: empezar a pensar que es necesario para desarrollarnos en plenitud. El promotor de este nuevo sistema considera que este capitalismo no nos deja avanzar y crea el ‘Happytalismo’ para hacer que el ser humano sea lo más feliz posible. 

“Lo que se busca es maximizar la felicidad más allá de lo que nos permite alcanzar el sistema actual. Nos falta un poco de conciencia para poder desarrollarnos en plenitud y el ‘Happytalismo’ lo que hace es poner la bases para que podamos pasar al siguiente nivel”, explica. 

Este nuevo sistema se evalúa a partir de un índice asentado en cuatro pilares y nueve dimensiones que cuenta con hasta 40 indicadores, como cuánto tiempo dedicamos a dormir, qué tipos de relaciones tenemos con los demás, cómo conciliamos vida laboral y personal… La idea es aplicar estos indicadores para llegar a ser más felices. 

¿Cómo nace el ‘Happytalismo’?

Las influencias de Gallardo vienen de Bután, un reino budista que se localiza en el borde oriental del Himalaya, además de Saamdu Chetri, el maestro budista encargado de influir en la idea de la Felicidad Nacional Bruta, un medidor que sustituye el Producto Interior Bruto -el indicador económico que mide la riqueza de un país- para estimar otros valores como la calidad de vida, la libertad, la educación… 

Con esa pérdida del norte del capitalismo nace la intención de hacerlo evolucionar y que se tome de esta forma en serio su función liberadora y alcance con las necesidades reales del mundo y de las personas que habitan en él. “Hace falta sustituir el tener por el ser y, por el camino, mejorar la vida desde la conciencia”, apunta. 

¿Y en el momento actual?

El también autor de la obra ‘Happytalismo: un nuevo sistema para un mundo feliz’ insiste en que en la actualidad “solo se trabaja para crecer”, pero ese crecimiento, en muchas ocasiones, viene forzado y provoca presión, que se traslada sobre la ciudadanía. Por ello, más del 80% de las personas no son felices en sus puestos de trabajo y no saben encontrar el motivo o la finalidad de sus vidas. “Los sistemas sociales tardan en cambiar, llevan muchas generaciones en evolucionar y nosotros lo que hacemos es un planteamiento de diálogo y, sobre eso, ver hasta dónde podemos llegar”. 

Define a la sociedad con tres conceptos: la competición, la queja y la comparación, unas realidades que provocan estrés, presión, obsesión y ansiedad. “Imaginemos que en vez de competir, cooperas, que en vez de quejarte, buscas lo bueno, y en vez compararte, intentas ser la mejor versión de ti mismo. Cuando realmente tienes autocompasión y entiendes por qué pasan las cosas, eres consciente de quién eres y tienes una atención plena de lo que está pasando a tu alrededor, eso te da una serie de herramientas que puedes utilizar para crear un impacto”. 

Gallardo aclara que no es un movimiento revolucionario para destruir lo que ya existe, pero sí se le debe dedicar tiempo para desarrollar ese cambio de mentalidad. “Requiere conciencia y saber aliarse para trabajar juntos por un impacto”.