Nary Ly: superviviente de un campo de concentración en Camboya, primera mujer científica allí y atleta olímpica de su país

Nary Ly puede presumir de tener varias vidas en una sola. Pero sobre todo, la suya es una existencia marcada por récords que ha logrado con fortaleza, tenacidad y constancia. Es el ejemplo vivo de que la lucha por los sueños solo tiene un camino: el esfuerzo. 

Podemos resumir sus logros en que es la primera mujer camboyana en sobrevivir a un exterminio en un campo de concentración, lograr un doctorado como científica y terminar una maratón en unas olimpiadas. Una vida difícil desde la más tierna infancia.

Nary Ly creció en la Camboya de los años setenta, durante el régimen de terror de los jemeres rojos. Después de cinco años de guerra estos últimos se hicieron con el poder comandados por Pol Pot. Cuentan los que le conocieron que su crueldad superaba con mucho la de Hitler y Stalin. 

Fueron cuarenta y cuatro meses en los que se rompieron miles de familias porque los hombres, las mujeres y los niños eran separados y enviados a campos de refugiados en los que la tortura era un práctica habitual del ejército con un desprecio absoluto por la vida humana. En ese contexto vivió los primeros años de su vida.

Nary Ly estuvo en un campo de concentración con 5 años

Con 9 años, Nary Ly logró escapar hasta Francia donde fue educada. Su vida allí tampoco fue fácil. Por aquel entonces no existía internet y tampoco era posible comunicarse por teléfono, porque en Camboya todo había sido destruido. Incluso comunicarse por carta era complicado y muy costoso. Había otras opciones, a través de la Cruz Roja o de gente que viajaba, pero su familia en Francia no quiso que mantuviese el contacto, por lo que su madre no tuvo noticias de ella en 15 años. Cuando se reencontraron, ella tenía ya 26 años.

Para superar esa situación dolorosa se refugió en sus estudios de biología y se convirtió en la primera científica camboyana

Tras completar su doctorado en Burdeos y el postdoctorado en Nueva York, se inscribió en una media maratón benéfica en Camboya para recaudar fondos para los niños con SIDA. Era la única corredora camboyana. 

Nunca antes había corrido pero pensó que no se le daba mal

Algo llamó su atención en esta disciplina deportiva, sintió la necesidad de seguir corriendo y decidió convertirse en la primera camboyana en correr una maratón olímpica. Los Juegos de Río eran su objetivo. Su primer maratón lo corrió con 37 años. Nunca había bajado de tres horas, condición necesaria para recibir la invitación para ir a los Juegos. 

En ese momento, vino a España y en la maratón de Valencia consiguió hacer menos de tres horas, clasificándose para los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro en 2016 por su país. Una de las razones por las que se propuso clasificarse fue precisamente homenajear a las víctimas del genocidio e inspirar a la gente de su país que a día de hoy sigue siendo una nación devastada. 

Sin embargo, no pudo cumplir el objetivo de repetir tiempo en Brasil. En el kilómetro 7 sintió un dolor en el tendón de Aquiles. Le quedaban aún 35 kilómetros y pensó que era demasiado pronto para lesionarse. Ya sabía que no conseguiría el objetivo que se había planteado, dos horas y cincuenta minutos. Pero en vez de retirarse, cambió sus ganas de ganar por demostrar al mundo que la voluntad de hacer algo supera los obstáculos y que ella podía hacerlo, a pesar de la lesión y de su edad. Si ella había empezado tarde y lo lograba, los jóvenes podrían hacerlo. 

Actualmente, vive en un pueblo de León y pasa temporadas en su país natal, en donde enseña Inmunología básica en la Universidad de Ciencias de la Salud de Phnom Penh. Ha compartido su experiencia en su libro Superviviente, científica, olímpica: la historia de Nary Ly y sigue haciéndolo en charlas y conferencias que organiza tanto en España como en el extranjero. 

Nary Ly tiene tres vidas en una: superviviente, científica y atleta de élite. El hilo conductor de su vida: el afán de superación.