Ana G. Dostoievskaia, la editora que fue mucho más que la esposa del escritor de ‘Crimen y castigo’

Dostoievskaia

Cuando estudiamos historia, estudiamos lo que muchos hombres han dejado escrito y, es por esto, que en muchos casos encontramos que la historia del arte, de la música y de la literatura ha borrado a muchas mujeres, como Ana G. Dostoievskaia, tras la sombra de figuras masculinas.

Siempre oímos hablar de madres de, hijas de, mujeres o novias de, hermanas de… que han sido tratadas como fieles acompañantes, musas o personas de soporte, pero que, en realidad, tuvieron gran influencia sobre la obra de esos artistas.

Es el caso de Ana G. Dostoievskaia, gran influencia de Fiódor Dostoievski. 

Oficialmente, fue su taquígrafa, su editora y su único apoyo durante los últimos 14 años de vida de Fiódor. No solo eso, sino que, tras la muerte de él, ella dedicó su vida a la difusión del legado literario de Dostoievski. Pero, es curioso cómo a pesar de ser vital para que los textos de él hayan llegado a tener el alcance, prácticamente no se la menciona. 

Alicia de la Fuente, de Editorial Espinas, ha publicado Dostoievski, mi marido, donde ha recuperado las memorias de Ana y desde donde busca recuperar su historia, su relevancia y su impacto. 

Dar voz a Ana

Alicia la Fuente comenzó con un blog en el que hacía pequeñas reseñas sobre escritoras olvidadas. 

Casi por casualidad, leyendo El jugador, de Fiódor Dostoievsky, Alicia descubrió que Ana y él se conocieron gracias a la labor de taquígrafa de ella y esto dio paso a la investigación. Apareció ese libro de memorias no editado en España y, con él, un nuevo proyecto editorial. 

Ana Dostoievskaia fue memorialista, taquígrafa, bibliógrafa y editora de Dostoivski y, gracias a su labor, la obra de su marido ha tenido el alcance que conocemos. Sin embargo, se ha convertido en un trabajo invisible del que nadie habla. 

Leer las memorias de Ana nos ha permitido recuperar su voz, conocer el papel de la mujer en el S.XIX y conocer otra visión de la biografía del escritor. Descubrir detalles, saber cómo le sirvió de inspiración y soporte y que, sin duda, aportó una perspectiva distinta al ideario y a la vida de Fiódor. 

Ana G. Dostoievskaia dibuja una visión casi paternalista en sus memorias, de cómo el escritor comenzó provocándole cierto rechazo. 

“Era un hombre infeliz, abandonado por todos y ultrajado.”

Pero lo más interesante no son sus vivencias o los detalles de su vida personal como pareja, sino el hecho de que nos relata cómo determinó ser su editora. Así, relata cómo entró en el mundo editorial, cómo estudió y negoció porcentajes, el trato con librerías e impresores… y es que, además, es una labor que continuó realizando durante 40 años tras la muerte de su marido.

Una historia de emprendimiento e incursión de la mujer en la vida editorial del S.XIX.

Recuperación y reconocimiento del trabajo de la mujer

Está claro que recuperar las memorias de Ana G. Dostoievskaia es un pequeño avance en el rescate de autoras y editoras que han quedado olvidadas en la historia de la literatura por el simple hecho de ser mujeres.

Ahora es el momento de reconocer a todas aquellas creadoras en activo, pero también de darles voz a aquellas que no pudieron tenerla. Es una forma más de reparar un daño cultural e histórico que recorre nuestra forma de entender la historia de manera transversal. 

Y es que, en muchos casos nos estamos perdiendo parte del mensaje por no conocer este otro lado de la historia, el de esas mujeres escritoras, pensadoras, compositoras, etc. que no han visto la luz sino a través de las obras de los hombres que las rodeaban.