Consejos para cumplir, de verdad, tus propósitos para 2022

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Cuando un año llega a su fin, todos tenemos la sensación de que un ciclo se cierra y otro arranca, y con esa energía y esa sensación de comenzar algo nuevo, nos hacemos propósitos para mejorar en el nuevo año. 

Hacer más ejercicio, perder peso, ahorrar más, dejar de fumar, cuidar más de las personas que tenemos a nuestro lado, dedicarnos más tiempo personal… Y tantos otros propósitos se repiten de manera recurrente cada 365 días sin producir demasiados cambios relevantes o afectarnos en realidad.

Es decir, tenemos la intención e incluso la energía, pero, no llegamos a cumplir esos propósitos o si los mantenemos durante un tiempo, rápido volvemos a nuestros hábitos de siempre.

Los miedos que nos alejan de nuestros propósitos

En muchos casos nos planteamos estos propósitos con muy buena intención, pero sin tener nada más en cuenta además de la intención. Sin pensar en la disponibilidad que necesitaremos para llevarlos a cabo o en qué vamos a necesitar para poder afrontar ese cambio. 

Otra de las frustraciones comunes ante los propósitos de Año Nuevo es establecer objetivos poco realistas o demasiados objetivos (lo que también los convierte en inalcanzables).

Pero aún hay más motivos por los que muchas veces no alcanzamos nuestros objetivos, en muchas ocasiones, nos planteamos objetivos que no son nuestros, metas generalistas que no tienen ningún significado personal, por ejemplo, de nada sirve apuntarse al gimnasio en enero si las actividades que se realizan en él no nos gustan, si no es algo que nos resulte interesante, pocas semanas después habremos abandonado.

Por último y, quizá el más relevante, está el miedo al cambio. Nos planteamos propósitos que implican cambios, en mayor o menor medida, nos hacen salir de nuestra zona de confort. Cuando en realidad, la simple idea de cruzar esa línea nos infunde temor y nos hace ir aplazando esas ideas a un mañana que nunca llega.

4 claves para conseguir tus propósitos de año nuevo

Motívate

Piensa en objetivos o actividades que te gustaría hacer, que te apasionen, independientemente de lo que se planteen o vayan a hacer las personas de tu entorno. 

Debes buscar metas que representen cosas valiosas para tu persona, pues esto será lo que te dé fuerzas para conseguirla. Mentalízate de que esto supondrá un beneficio para tu vida.

Puede ser de mucha ayuda hacer una lista inicial de deseos, como la carta a los Reyes Magos, de la que después puedas elegir cuáles son los propósitos más alcanzables o que te van a aportar una mayor satisfacción.

Sé realista

Ahora que sabes qué cosas te motivan es el momento de valorar cuáles puedes afrontar, por actitud, por tiempo, por motivación… Esto te hará priorizar e incluso pensar en qué tareas realizas actualmente en tu rutina y puedes eliminar para sustituirlas por otras nuevas.

En esto entrará en juego tu capacidad para analizar tus deseos y la necesidad de decir no a aquellos que sean imposibles, no se trata de proponernos algo que deba cambiar radicalmente en enero sino de modificar hábitos y costumbres a lo largo de todo el año.

Sigue un plan

Ver solo la meta final da miedo, nos parece inalcanzable y muy costoso. Por eso debes plantearte cómo dar el primer paso y cómo dividir tu propósito en pequeños pasos alcanzables, en un plan de acción que puedas ir cumpliendo poco a poco y que te vaya produciendo satisfacción por las pequeñas victorias. Eso sí, siempre por escrito, para organizarte mejor y ser más realista.

También te ayudará ser específico en tus objetivos y no generalizar, establece pequeñas metas semanales o mensuales, de manera que puedas organizarte gradualmente.

Céntrate en los logros

Trata de no ver solo los fracasos, puesto que te desmotivarás, siempre que estés tratando de cambiar un hábito adquirido darás pasos adelante y también pasos atrás. Centra tu energía en dar valor a los pequeños pasos hacia delante, en los logros que hayas conseguido en cada momento, por pequeños que sean.