Da la bienvenida a un estilo de vida minimalista

minimalista

Vivir con menos, o abrazar un estilo de vida minimalista, es una manera de focalizarse en lo que de verdad importa. Un término adoptado del arte y reconvertido como filosofía de vida que no se limita al simple hecho de tener poco, sino que proyecta una idea de equilibrio donde cuestiones como el consumo responsable y sostenible están muy presentes.

Vivir con lo justo, vivir feliz

El minimalismo vital se apoya en el consumo sostenible y el utilitarismo, es un modo de vida consciente que cuenta cada vez con más adeptos. 

Su origen se asienta en los principios de la psicología positiva. Esta fue desarrollada por el psicólogo estadounidense Martin Seligman que estableció cinco momentos esenciales para el bienestar personal

«Las actividades positivas. las actividades que nos hacen sentir realizados. las acciones que dan sentido a nuestra vida haciéndonos sentir parte de algo. las relaciones personales positivas y la consecución de objetivos sin basar nuestra vida solo en los aspectos materiales.»

El minimalismo articula estos puntos dando acogida a un sentimiento presente en algunas sociedades donde el consumismo y el estrés hacen que algunas personas sueñen con vender todo lo que tienen y reducir sus pertenencias y sus obligaciones a lo mínimo indispensable.

El desarrollo de esta idea explica que todas las cosas que tenemos guardadas generan estrés por falta de tiempo para usarlas todas. También generan culpa por haber supuesto un gasto innecesario y pierden valor a medida que pasan más tiempo acumuladas. Además, su producción ha generado un coste medioambiental con el que se sigue colaborando a medida que se adquieren cosas nuevas.

Menos es más

Este es el mantra del minimalismo más extremo proveniente de Japón. Aunque ahora nos llega de este país, anteriormente ellos lo importaron de Estados Unidos. Se trataba de una corriente austera que llevó las ideas de la psicología positiva. Así, de forma natural se fueron mezclando con la influencia estética tradicional del Budismo Zen.

Entre esos precursores estadounidenses se encontraba Steve Jobs, que aportó esta filosofía al diseño de los productos Apple extendiendo la fama de esta corriente como una solución estética de gran éxito.

Los minimalistas de Japón acogieron este modo de vida convirtiéndolo en algo práctico, allí resulta útil tener pocas posesiones en el domicilio debido a los habituales terremotos, ya que aproximadamente la mitad de lesiones son debidas a la caída de objetos. 

China también importó esta serie de conceptos y también se generaron diferentes corrientes fusionadas con disciplinas como el Fen Shui, dando lugar a una corriente minimalista en la decoración de interiores.

La idea general para llevar un estilo de vida minimalista es simplificar y quedarnos tan solo con lo esencial, identificar aquello que nos hace felices y limitar las posesiones a las estrictamente necesarias para mantener esa felicidad.

A cambio debemos hacer más, tener actividades que nos aporten y perseguir la experiencia, hacer más para ser más.

Identifica lo esencial, elimina lo demás

A la hora de abordar un estilo de vida minimalista una mudanza puede ser el pistoletazo de salida. Cuando vemos todas nuestras posesiones empaquetadas o también para un viaje, esas situaciones nos obligan a llevar lo estrictamente necesario y nos puede hacer muy conscientes de las cosas que acumulamos y que son realmente inservibles.

Como hemos visto, esta filosofía o modo de vida es aplicable a la decoración, a la estética tecnológica o a un nivel más profundo. Para los minimalistas extremos como Andrew Hyde de Colorado (Estados Unidos), significa poseer un máximo de 15 artículos. Para Francine Jay, la autora de The Joy of Less, «Un estilo de vida minimalista implica ser consciente de las cosas que poseemos, las cosas que compramos y cómo invertimos nuestro tiempo».