Superar la violencia de género y lograr unidas la independencia económica

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Superar la violencia de género y ser independientes. Ese el objetivo común de este grupo de 40 mujeres tzotziles, tzeltales y zoques que se unieron para administrar un restaurante en el municipio de San Cristóbal de las Casas.

Fortaleciendo el corazón

Tsatsal O’ntonal es una asociación colectiva de mujeres víctimas de violencia de género. Se unieron en búsqueda de libertad e independencia económica, tejiendo una red de cuidados y empoderamiento que les permitiese seguir adelante en compañía. Perteneciendo a esta red, sienten como unas fortalecen el corazón de otras y es que Tsatsal O’ntonal, en la lengua tzotzil, se traduce así: ‘Fortaleciendo el corazón’

La asociación surgió con el proyecto Ser mujer en Chiapas en tiempos de Covid-19: autocuidado, género y violencias, de Mónica Carrasco y Edith Kauffer, investigadoras del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS).

El proyecto nació para identificar estrategias de autocuidado y enfrentamiento ante el aumento de la violencia de género durante el confinamiento. Así, también propone mecanismos accesibles de autoayuda y asesoramiento.

De este modo se tejió una red de apoyo entre mujeres que identificó la independencia y estabilidad económica como requisito imprescindible a la hora de afrontar sus problemas. Bajo esta premisa crearon una serie de talleres de elaboración de tejidos, jabones y postres, así como un catálogo para ofrecer sus servicios y/o productos.

Un restaurante para superar la violencia de género

Ante la falta de recursos económicos y teniendo en cuenta la acogida por la población que tuvieron los primeros proyectos, la asociación siguió desarrollando una serie de talleres sobre violencia de género. Aquí, además de brindar apoyo psicológico y legal, recibían formación para salir adelante económicamente.

De esta forma comenzaron vendiendo tortillas hechas a mano y algunos platos que llevaban a domicilio. Así, terminaron usando un espacio del centro cultural como un restaurante que ellas mismas gestionan. Consiguieron el apoyo de la embajada de Australia y los medios necesarios para comenzar este negocio que les ofrece una alternativa.

Todos los días publican sus menús y ofertas en su página de Facebook y mantienen la actividad de talleres y concienciación a la par que su negocio.

Protagonistas de su vida

Sus historias las unieron y ahora hablan y ríen, compartiendo expresiones como “He vuelto a tener fe” o “soy feliz siendo libre”. Son supervivientes de la violencia machista y estructural en Chiapas, una de las regiones más empobrecidas de México, país donde el 43.9% de la población vive en esta situación.

Allí se contabilizan los asesinatos de más de 10 mujeres al día. Los casos de violencia de género aumentaron en el primer semestre de 2021, un 3.25% más que los 492 del mismo periodo del año anterior. Teniendo en cuenta estos datos es natural que desde el año 2019 el movimiento feminista esté teniendo un crecimiento exponencial en el país.

Apoyo moral frente a la violencia de género

Una de las partes más importantes del trabajo con estas mujeres es el apoyo moral y la concienciación, así como el trato personalizado para cada caso. Una de sus colaboradoras Sandra cuenta cómo abrió los ojos gracias a esta asociación. Con tan solo la educación primaria terminada, trabajó como empleada de limpieza en un despacho de abogados donde se sintió manipulada, controlada, agredida e ignorada hasta que gracias a la asociación pudo reconocer estos actos como “violencia laboral”.

Alicia Ruiz cuenta entre fogones una historia parecida. Junto a sus compañeras sana las heridas psicológicas que le dejó su hoy exmarido. “Yo tenía la idea de que solo había maltrato si había agresión física”, ha contado esta madre que fue la única familia para sus dos hijas durante mucho tiempo y hoy se siente “tranquila y feliz”, sin nadie que la controle.

Satisfechas con su trabajo, estas mujeres luchan juntas por continuar su vida. Son todo un ejemplo de superación en un lugar tan maltratado por la violencia de género.