El sacerdote de las dos vocaciones

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Podríamos comenzar esta historia como la de un bombero de Joué-lès-Tours, muy creyente, que un día estaba apagando un incendio durante la noche y la tarea se prolongó tanto que no llegó a misa. 

Esto podría parecer banal, siempre y cuando el bombero no sea también el párroco, en este caso de la Parroquia de Saint Marc, una comunidad ubicada en el centro de Francia. 

Así comienza la historia del padre Pierre Fouquier, de 30 años, dedicado a su misión religiosa y bombero voluntario siempre que la comunidad le necesita.

La vocación del fuego

Ya desde niño, Pierre se sintió atraído por el oficio de bombero, los camiones rojos, uniformes y sirenas captaron su atención cuando solo tenía 10 años. Cuando llegó a la adolescencia, comenzó su voluntariado, que únicamente ha abandonado durante los años que estuvo en el seminario, preparando su sacerdocio. 

Una vez fue ordenado, una de sus primeras peticiones al obispo fue la de retomar el voluntariado, ofreciendo de nuevo un servicio a la comunidad. Y no solamente eso, sino que, además de ayudar puntualmente a quien lo necesita, la estación de bomberos marca su forma de predicar y su mensaje. 

Y es que ambas vocaciones se unen con fuerza bajo la idea de ayudar, de forma directa o indirecta, a su comunidad. 

Corazón sacerdotal

Y si la idea de ser bombero ya le llegó de joven, no fue diferente su vocación por la iglesia, que, según su madre, con 7 años ya había afirmado que de mayor sería sacerdote. Pierre creció en una familia católica, por lo que no es de extrañar que esa vocación también llegase temprano, pero parece que, tal como apareció, se fue…

Y no aparecería de nuevo hasta muchos años después, cuando ingresó en el seminario después de haber estudiado Ingeniería Civil. Era extraño para sus compañeros que, de repente, esta vocación apareciese y no fueron pocas las conversaciones que tuvieron con él sobre su motivación, los esfuerzos que debería asumir y la seguridad con la que veían que iba a cambiar de rumbo su vida. 

Una de sus preocupaciones al entrar en el seminario era la de conocer cómo se siente la iglesia en el mundo y luchar contra la idea oscura que en muchos casos subyace en la mentalidad de la población, algo así como imaginarse a todos los sacerdotes como si estuvieran en El Exorcista. Por ello, el Padre Pierre quiere mostrar en qué consiste su labor y cómo, en ocasiones, puede resultar invisible, pero constante. 

Una de las declaraciones que el Padre Pierre hacía a La Nouvelle Republique era el trabajo que se lleva a cabo en la parroquia, lo visible son las misas, pero detrás están los preparativos de todos los eventos: bodas, bautizos o funerales conllevan gran cantidad de trabajo invisible.

La vinculación de sus dos vocaciones

El lema de los bomberos es ‘Valor y entrega’, lo que no podría acercarse más al compromiso que el Padre Pierre tiene con el sacerdocio. Un equilibrio que debe trabajar de forma constante, ayudando a los demás, pero sin perder el contacto espiritual con su comunidad. 

Sus dos vocaciones le permiten ver dos lados diferentes de la vida de sus fieles, el lado amable en el que le reciben como sacerdote y la 10 con la que en ocasiones se encuentra al ir a extinguir un incendio. 

Al mismo tiempo, su labor de escucha como sacerdote ayuda a su voluntariado, puesto que muchas veces las intervenciones de emergencia son intervenciones sociales; no se trata solo de rescatar físicamente a alguien que se encuentre en una situación de peligro, sino que el apoyo, la escucha y la empatía le ayudan a acercarse a todas esas personas sin necesidad de que acudan a la iglesia. 

Porque lo más importante de esa peculiar unión es que no se basa en lo que podemos hacer solos, sino en lo que podemos lograr juntos.