¿Qué es la talla midsize y por qué revolucionará la moda?

Moda

La industria de la moda está siempre adaptándose a los cambios. Lejos quedan ya los cánones de las escuálidas modelos de los años 90, que, según las malas lenguas de la época, en los días previos a los desfiles llegaban a «alimentarse» (más bien, engañar el estómago) solamente a base de cubitos de hielo o de agua con gas. Estos irreales y peligrosos modelos de belleza contribuyeron a que los trastornos alimentarios alcanzaran cifras inéditas durante los últimos años del pasado milenio y los primeros del presente.

Con el cambio de siglo, se produjo, poco a poco, un cambio de paradigma. Sin ir más lejos, en España desde 2006 se exige a las modelos un Índice de Masa Corporal mínimo de 18 para desfilar. Además, los empresarios de moda y el Ministerio de Sanidad firmaron ese mismo año un acuerdo para unificar las tallas con el fin de luchar contra la anorexia. Como se explica en este artículo del diario El País, el Gobierno gastó en torno a un millón de euros en un estudio antropométrico de las mujeres españolas, que concluyó que la estatura media es 1,62 y el peso, 57 kilos. Sin embargo, la homogeneización de las tallas todavía no es una realidad.

A partir de la década de 2010, las modelos llamadas «curvy» comenzaron a ser cada vez más visibles, aunque al principio de manera anecdótica. La directora de la revista Vogue en España reconocía en este artículo de 2013 que encontraban dificultades para contratar a este tipo de modelos: «A veces es difícil elegir modelos con formas porque las colecciones de prensa se hacen aún en talla pequeña. En alguna ocasión nos hemos encontrado con una modelo con más curvas a la que no le cabía la ropa».

Moda para tallas medias y más tipos de cuerpos

Sin embargo… ¿Qué sucede con aquellas mujeres –de la industria o no– que no nos ajustamos a estos dos extremos de la paleta? Las estadísticas no mienten: pese a ser una inmensa mayoría –la talla media de las mujeres europeas se encuentra entre la 42 y 44–, según el Instituto Biomecánico de Valencia, el 40% de las españolas tiene dificultades a la hora de encontrar su talla. Al comprar por Internet, este problema adquiere dimensiones totalmente distintas: además del quebradero de cabeza o la incomodidad que puede suponer para la clienta, las consecuencias medioambientales (y económicas) de la devolución de prendas adquiridas por Internet son nefastas.

El concepto de «moda inclusiva» es un término que muchas marcas están adoptando como parte de su modelo de negocio. Lejos de tratar de eliminar las tallas pequeñas, lo que se pretende es precisamente lo contrario: ampliar el tallaje de las prendas y adaptarlas lo máximo posible a los diferentes tipos de cuerpos. Es justo aquí donde la industria se encuentra con problemas: las muestras se crean a partir de tallas reducidas y después se elabora un patrón que pasa a ser replicado en distintas tallas. Sin embargo, conforme aumentan las medidas, el ajuste es un problema.  

Moda inclusiva y movimiento midsize

El movimiento #midsize, que está cobrando cada vez más fuerza en redes sociales (especialmente, Instagram y TikTok, donde triunfan cuentas como @midsizecollective), busca poner en práctica esta moda inclusiva, dar más visibilidad a la diversidad de formas. El concepto de «talla media» o «midsize» incluye a todas aquellas tallas que encontramos entre la 40 y la 48, o la M y la XL. Tiene como abanderadas a modelos como Jill Kortleve, habitual de desfiles como el de Jacquemus o Michael Kors, o las influencers Iria Lata o Monitily. Sus máximas son «Any style on any(body)» («cualquier estilo para cualquiera/cualquier cuerpo») o «Not slim, but not plus size» («ni delgada ni talla grande»). 

En definitiva: las redes gritan que todos los cuerpos valen y es la moda la que debe adaptarse a las formas a las que viste, no al contrario.