Rosa, primera árbitra de España

Árbitra

Rosa Bonet es una leyenda absoluta del arbitraje en nuestro país, corría el año 1979 cuando se convertía en la primera árbitra de España; aunque entonces aún era una mujer árbitro y el término no se había ni planteado. 

Con 16 años decidió que quería dedicarse a arbitrar partidos de fútbol y el camino para conseguirlo no fue fácil. Arrancó sin saber que nunca otra mujer lo había conseguido antes, simplemente, no sabía que era la primera. 

Todas las trabas impuestas por el Consejo de Árbitros de Madrid no fueron más que un aliciente para su lucha; intentaron desviarla al fútbol sala o al fútbol femenino, llegando incluso a llamar a su familia para preguntar a su padre si tenía una hija o un hijo. Rosa nunca abandonó su empeño de demostrar que debía tener los mismos derechos a arbitrar que un hombre y las trabas fueron cayendo por su propio peso, hasta llegar a ser lo que siempre había soñado. 

Su lucha no acabó ahí

Una vez conseguido, los retos no cesaron. Se fueron transformando y dando forma a lo que era arbitrar en un ambiente en el que nunca se había visto a una mujer. Rosa comenta cómo nunca la insultaron o atacaron como a los árbitros hombres, pero que encontraron formas diferentes de hacerlo. 

Al mismo tiempo fue abanderada de su propia causa. Durante ocho de los nueve años que arbitró, luchó por conseguir que las mujeres pudiesen arbitrar en cualquier categoría. Hasta ese momento ella misma chocó contra el techo de cristal y no tuvo opción de arbitrar en categorías superiores. 

El comité insistió durante años que la FIFA imponía la norma por la que las mujeres no podían acceder a arbitrar en todas las categorías y la propia Rosa se encargó de contactar con la Federación y obtener la respuesta desmintiendo que existiese una norma por la que hubiese discriminación entre sexos en el arbitraje.

Finalmente, con el mensaje de la FIFA y una amenaza de apelación al Tribunal Constitucional, Rosa logró que el Consejo de Árbitros derogase la norma por la que no permitían arbitrar a las mujeres.

Mensajes de otros tiempos

Hoy en día el mensaje del feminismo y la igualdad cala en la sociedad, poco a poco va cogiendo fuerza y generando nuevas dinámicas, rupturas de techos de cristal y realidades que hace años no podríamos haber imaginado. Pero el desarrollo es lento y aún hoy escuchamos noticias como una árbitra que detiene un partido porque la mandan “a fregar los platos”, cerca de lo que le dijeron en su día a Rosa Bonet, que le explicaron que si a los árbitros hombres, en ocasiones, les pegaban, “a ti a lo mejor te violan”. 

Un mensaje que todavía hoy duele leer, un mensaje de otros tiempos que no nos debería causar mella. Pero que aún resuena y nos hace pensar en la superación real de las desigualdades. 

Para Rosa los insultos en el campo eran parte de su normalidad, aunque en todo momento destaca que no más que los insultos que reciben los árbitros, que, en general, son un colectivo por el que se muestra escaso respeto público. Por esto defiende que, además de tratarse de un tema de feminismo es un tema de educación. En los campos nadie debería insultar. No deberíamos consentir que padres insulten a los árbitros en los partidos que juegan sus hijos, ¿cuál es nuestro ejemplo de comportamiento en esta situación?

Con un camino por recorrer

A pesar de lo mucho que ha mejorado la situación, aún no se apuesta por las árbitras y aún tienen frenos para acceder a las categorías principales de los campeonatos. 

Es relativamente sencillo ver árbitras en tercera división. Pero aquellas que despuntan pronto acaban pitando en partidos internacionales o en fútbol femenino, en lugar de promocionarlas para que lleguen a los puestos de primera división. Desgraciadamente esto no hace más que continuar degradando el fútbol femenino y a las árbitras. 

Gracias a luchas como la de Rosa hoy estamos un pasito más cerca, pero, aún queda un largo camino por recorrer.