Nuestros abuelos se merecen lo mejor todos los días

Abuelos

El 26 de julio celebramos el Día de los Abuelos, especialmente en los países de tradición católica, coincidiendo con S. Joaquín y Sta. Ana (abuelos de Jesús). Aunque existen diferentes fechas en función de los países para honrar y conmemorar todo lo que aportan los mayores a nuestra sociedad. 

Si todas las personas mayores de 60 años en el mundo vivieran en un solo país, sería una nación con el triple de población que Estados Unidos. Según los datos de population.city uno de cada 7 habitantes en la Tierra se encuentra en ese rango de edad y son, sin duda, los que más han tenido que padecer el impacto de la pandemia mundial.

El valor de la vejez

La sociedad actual debe mucho a sus mayores. 2020 ha marcado un antes y un después sobre cómo debemos corresponder a su aportación a la sociedad. 

Nuestros mayores transmiten esperanza en el futuro y nos demuestran constantemente que la vida no tiene nada que ver con rangos de edad. La vida es un desarrollo y un proceso que solo se detiene una vez. Mientras ese momento no llega debemos vivir cada día con intensidad y madurez, siendo conscientes de nuestras capacidades y de qué es lo que podemos aportar. 

En Europa estamos perdiendo parte de la tradición en la que se valora la experiencia de los mayores. Algo que en sociedades como la japonesa sería impensable, puesto que los mayores son los transmisores de la sabiduría que más se deben proteger. Algo similar a las ideas de Platón o Aristóteles, que transmitieron teorías sobre la estimación y defensa de la vejez como exponente de la sabiduría.

Nunca se es demasiado viejo para filosofar -Epicuro-

Son los mayores quienes aportan templanza, conformidad, actitud de ayuda y, sobre todo, experiencia. Ser mayor no genera diferentes baremos de inteligencia o sabiduría, pero la experiencia de lo vivido es irremplazable. 

La vida y el desarrollo de la sociedad depende de todos los que la componen y no podemos ignorar el valor de aquellos que han cumplido una determinada edad o que han terminado su etapa laboral, por ejemplo. Cuentan con la sabiduría y la experiencia, aportan continuidad a la cultura y transfieren conocimiento que, de no ser por ellos se perdería. 

Hoy en día, en nuestra sociedad de consumo, muchas veces abocamos a nuestros mayores a que su aportación a la sociedad una vez han finalizado su vida laboral sea la de seguir consumiendo, colaborando con la crianza de sus nietos y siendo relegados de la actividad en mayor o menor medida. Si perdemos la mirada de la aportación de la sabiduría de nuestros mayores terminaremos por vivir en la superficialidad, el consumo, la insatisfacción y el hedonismo.

Cuando la vejez está en riesgo

Obviamente la Covid-19 ha hecho que nuestra preocupación por los mayores se haya incrementado. Todos hemos sufrido pérdidas de un modo u otro y hemos visto cómo han tenido que lidiar con la soledad, el miedo y la enfermedad.