Recuperemos las vacaciones en nuestros pueblos

Ya es el segundo año que el turismo de interior gana la partida y, con el, las vacaciones a nuestros pueblos. No hace falta irse muy lejos. Afortunadamente, España es un país de una gran diversidad con opciones para todos los gustos y que no deja a nadie indiferente. 

Igual que podemos disfrutar de playas increíbles estamos rodeados de pequeñas localidades con siglos de historia a sus espaldas. Por otro lado encontramos parques naturales de características totalmente diferentes entre sí. 

El verano 2021 es el mejor momento para regresar a esa sensación de infancia y verano de los años 70. Recuperar las vacaciones en el pueblo, el retorno a los orígenes, a esa época en la que el verano significaba rutas en bicicleta, comidas con pan de pueblo, tardes de siesta y noches a la fresca. 

Y es que, algunos retornarán a sus pueblos de origen, con intención de pasar unas vacaciones familiares olvidadas hace tiempo. Pero no todo el mundo tiene un pueblo donde refugiarse en verano, y esta es la oportunidad para perder el miedo a disfrutar de entornos rurales desconocidos. 

El turismo slow

Parece que este verano está destinado a que cambiemos las colas para comprar helado en el paseo marítimo por los paseos rurales y familiares, los merenderos y alguna barbacoa. Alejándonos de los destinos masificados -y también de sus precios- para apostar por unas vacaciones más tranquilas en el entorno rural. 

Si algo echamos de menos cuando vivimos en la ciudad es respirar aire puro y escapar de la contaminación. Además, también escapamos de los entornos saturados y buscamos, a toda costa, un cambio de aires.

El turismo slow es el nuevo concepto de referencia, viajar despacio, sin prisas, porque las vacaciones están, ante todo, para descansar y el hecho de separarse del móvil o dejar el coche aparcado durante unos cuantos días es el método perfecto para conseguir ese merecido descanso. Un equipaje ligero, un despertador apagado y prepararse para recibir a esos días en los que no haya nada que hacer. Y asociado a su vez con el turismo verde, dejando huella solo en las personas que quieres y no de carbono en el planeta. 

Las vacaciones que refuerzan ideas de cambio

No dejamos de ver, ya no solo el interés que la necesidad ha despertado en veranear en espacios rurales y con baja población, sino que esto se va convirtiendo, poco a poco en tendencia vital para aquellos que teletrabajan o, incluso, para quienes deciden emprender alejados de la tendencia de la gran ciudad.

En este sentido la iniciativa de Iberdrola, Pueblos que Brillan ya nos ha mostrado todo tipo de iniciativas de personas que se decantan en el medio rural para aplicar sus conocimientos de negocio, como en el caso del Filandón Berciano, que lucha contra la despoblación juvenil en el Bierzo. 

También recordamos el caso de Astudillo, un precioso pueblo de la Palencia que destaca por la generación de empleo local y una recuperación sostenible con la instalación de 9 parques eólicos que le convierten en una de las localidades más relevantes en generación de energía eólica en Castilla-León.

Sin nuestros pueblos, sería muy difícil salir adelante, son parte fundamental de nuestra economía y sobre todo, de nuestra sociedad. Están llenos de historias y de historia, de esa que no está solo en los libros. Están llenos de proyectos e iniciativas que brillan con fuerza. Este año, también para dar lo mejor de sí y hacer que tengamos un verano diferente, descubriendo nuevas posibilidades y sin renunciar a nada.