María Vicente, la joven promesa que apunta alto en Tokio

La jovencísima atleta española, María Vicente, fue noticia las pasadas semanas, a su pesar por completar un magnífico salto que finalmente fue borrado -debido a un error humano- antes de que se pudiese comprobar la marca. Pero solo quien sueña a lo grande puede llegar lejos, y a María Vicente no le importa lo complicado que sea el camino o los baches que se pueda encontrar. Ella quiere triunfar, y tiene cualidades más que de sobra para lograrlo.

Fuerza, tesón, disciplina, pasión, trabajo, ilusión, constancia y amor por el atletismo son solo algunas de las palabras que pueden definir a María Vicente, una barcelonesa de 19 años que apunta a ser una de las grandes del atletismo español. Esta joven deportista, a la que desde Gente que Brilla queremos hacer una especial mención por el Día de la Mujer, quiere llegar a ser “el Usain Bolt de las combinadas” y con todo lo que ha conseguido hasta ahora, unido a su talento y ganas de mejorar y trabajar, seguro que lo consigue.

Más de 50 récords

Aunque desde los tres años practicó ballet, su madre, entrenadora y jueza de atletismo, no tardó en darse cuenta de las posibilidades que tenía María para el atletismo. Tenía 11 cuando empezó a practicar este deporte y desde entonces sus logros y su éxito no han dejado de crecer. En su haber, María cuenta con más de 50 récords y plusmarcas de España y mundiales en distintas categorías y especialidades como 60 metros vallas, 80 metros vallas, 100 metros vallas, salto de altura, salto de longitud, triple salto, pentatlón, heptatlón y 200 metros.

Especializada en pruebas combinadas y triples saltos, uno de sus mayores logros ha sido el oro en el campeonato mundial sub-18 de heptatlón en Nairobi donde se convirtió en la primera atleta española de cualquier categoría en obtener medalla en esta prueba.

A día de hoy, la discípula de Ramón Cid, ex atleta español especializado en triple salto al que durante su etapa como deportista le definían como el mejor en España en su época, ostenta la mejor marca mundial sub-18 en pentatlón en pista cubierta. María también es la plusmarquista española absoluta de heptatlón con 6115 puntos y de pentatlón en pista cubierta con 4412.

Un fatal error humano

El atletismo es un deporte que hace sentir a quienes lo practican que no tienen límites. Siempre hay una meta, una marca más a la que llegar, un nuevo reto que afrontar. Pero, en ocasiones, también hay momentos malos que María afronta como nadie. Seguramente, jamás olvide el momento en que recibió el oro de Nairobi o cualquier otro premio que haya logrado; pero tampoco se borrará de su mente la carrera de las 60 vallas en el Gran Premio Villa de Madrid hace unas semanas.

María se dispone a hacer un salto perfecto de 6,50 metros; cae, observa que la jueza ha levantado la bandera blanca, pero sin saber por qué, la jueza encargada de coger el rastrillo y dejar la arena sin marca, borra el testimonio de su salto ante la estupefacción de todos los presentes, sobre todo de la propia atleta que no entiende que esto le pueda estar pasando a ella.

Es en momentos así es cuando se demuestra la grandeza de un deportista, y María aún con pena y rabia consiguió saltar unos excelentes 6,24 metros que, al menos, la reconfortó con el bronce. Con todo, María es de esas personas que rinden bien bajo presión y no se amedrentan ante los obstáculos que se encuentran en su día a día. Porque sabe que no tiene límites, porque sabe que ya ha alcanzado el éxito y que la meta está muy cerca.