Las niñas necesitan inspiración para interesarse por la ciencia

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Desde 2020 lo estamos comprobando: necesitamos urgentemente la ciencia para salir adelante. Y no solo ciencia en lo que a salud se refiere, que también, sino a procesamiento de datos, infraestructuras, fabricación, etc.

Sin ciencia, estos últimos meses hubiesen sido aún más complicados. No tendríamos vacuna para frenar la pandemia por COVID-19, tampoco tendríamos manera de distribuir estas dosis, ni de rastrear los contagios. Y muchísimo menos podríamos cuidar a los enfermos en los hospitales, o investigar sobre posibles tratamientos si no existieran personas apasionadas de la ciencia que han decidido dedicar su vida a ella.

La ciencia necesita mujeres, y las niñas necesitan inspiración

Y para que los avances científicos prosperen, necesitamos personas que estudien carreras relacionadas con la salud, la biología, matemáticas, informática o ingeniería. Cuando decimos personas nos referimos tanto a hombres como mujeres a partes iguales. Sin embargo, la realidad muchas veces es diferente a como nos gustaría plantearla y, lo cierto es que la ciencia necesita más mujeres y las mujeres necesitan más inspiración y oportunidades en la ciencia.

Actualmente, solo un 7% de las niñas se ven como científicas en un futuro; en los libros de la ESO, solo el 7,6% de las menciones en ciencia corresponden a mujeres; tan solo el 28% del alumnado en carreras científicas son mujeres. Además,  según un estudio de la ONU en 14 países, la probabilidad de que las chicas terminaran una licenciatura, maestría o doctorado científico era de un 18%, 8% y 2% respectivamente, mientras que en el caso de sus compañeros masculinos era del 37%, 18% y 6%.

Las niñas no se ven como científicas en el futuro

¿Por qué se producen estas diferencias? ¿Existe, acaso, algún tipo de limitación cerebral que impide a las mujeres triunfar en este ámbito o es, de nuevo, la famosa brecha de género que impulsa a estas a abandonar su carrera cuando quieren formar una familia? La respuesta está clara: no hay políticas de conciliación eficientes que permitan a las mujeres continuar su carrera más allá de la maternidad y además existe el famoso techo de cristal por el que aún en pleno año 2021 las mujeres tienen más complicado el acceso a determinados puestos en condiciones exactamente iguales que sus homólogos masculinos.

Pero sobre todo lo que falta es inspiración, modelos, ejemplos de mujeres que han luchado con todo y contra todos para lograr labrarse un nombre en el mundo de la ciencia (su propio nombre, sin pseudónimos ni el nombre de su marido o mentor). Las niñas necesitan referentes para darse cuenta de que ellas también pueden ser científicas y que son exactamente igual de listas y válidas que sus compañeros masculinos.

Día de la Mujer y Niña en la Ciencia

Con este propósito nació hace unos años el Día Mundial de la Mujer y Niña en la Ciencia que busca acabar con esta brecha de género que encontramos en la ciencia y es que, según los estudios es, entre los 6 y 7 años cuando las pequeñas empiezan a relacionar las ciencias con el género masculino.

Referentes tenemos, no hace falta más que buscarlos un poco. Seguramente a todos nos suenan nombres como Marie Curie, Margarita Salas, Dolores Aleu, Ada Lovelace o Hedy Lamarr; todas ellas mujeres que tuvieron que acabar con todas las brechas posibles para dedicarse a la ciencia ¡y lo consiguieron!

Sin embargo, también necesitamos mujeres de ahora, de nuestro día a día que inspiren a las futuras generaciones y les demuestren que si les gusta la ciencia, también pueden ser científicas. 

La ciencia sigue apasionando a las mujeres

Por ejemplo, en el ámbito de las matemáticas, Emilia Gómez ha centrado su carrera en el desarrollo de algoritmos basados en datos y en la inteligencia artificial de recomendación de música. Además de doctora en Informática y profesora en la Universidad Pompeu Fabra, Gómez cuenta en su haber con más de 15 años de experiencia como ingeniera de Telecomunicaciones.

En el ámbito de la biología contamos con María Blasco, una distinguida bióloga molecular cuyo trabajo se centra en los telómeros y la telomerasa y su papel en el cáncer y el envejecimiento. Además es directora del CNIO y desde diciembre está al frente de la Alianza SOMMa, que agrupa a más de 50 entidades de investigación puntera en España. 

Movimiento «No more Matildas»

Para dotar de inspiración, modelos y referentes a las niñas en la época escolar, una asociación de mujeres investigadoras y tecnólogas ha creado el movimiento ‘No more Matildas’ con el objetivo de recuperar en los libros de texto a científicas ninguneadas en la historia. Este movimiento debe su nombre a Matilda Joslyn Gage, una activista de los derechos de las mujeres que además fue la primera en denunciar la tendencia sistemática por la que brillantes científicas habrían sido ninguneadas, y sus logros o bien silenciados o bien atribuidos a otros a lo largo de la historia.

La campaña se basa en una premisa muy sencilla: ¿Qué hubiera pasado si Einstein, Fleming o Schorödinger hubieran nacido mujeres? Que no les conoceríamos a ellos, sino a sus maridos, padres o hermanos.