Los bebés de la pandemia

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Siempre que ha habido una gran crisis, como la pandemia mundial en la que estamos inmersos, la natalidad es uno de los primeros indicadores en descender. A la incertidumbre económica y laboral que conlleva cualquier crisis y a la provocada por la COVID-19 hay que añadirle la incertidumbre sanitaria: ¿podré estar con mi pareja durante el parto? ¿Qué pasará si doy positivo durante el embarazo? ¿Podrá venir la familia a conocer al bebé? O ¿Tendré que llevar mascarilla durante el parto? seguramente sean las preguntas que más se están repitiendo las embarazadas desde marzo del año pasado.

Y es que, a pesar de la previsión de descenso de la natalidad, UNICEF espera que este año nazcan un total de 140 millones de bebés en el mundo. Aunque el coronavirus nos haya frenado en seco y nos haya obligado a dar un giro total a nuestras vidas, lo cierto es que la vida sigue y al igual que durante las grandes guerras siguieron naciendo bebés, durante la pandemia esta tendencia no ha cambiado. 

Bebés que tardarán en conocer a sus tíos y abuelos

En 2020 continuaron naciendo niños, al igual que pasará en 2021. Niños que van a tardar mucho en conocer a sus abuelos, a sus tíos o incluso a sus hermanos y que, cuando lo hagan, verán más mascarillas que sonrisas. Recién nacidos que posiblemente, vieron por primera vez a sus padres a través de una mascarilla. Bebés que tardarán mucho tiempo en recibir un abrazo o un beso de otras personas que no sean sus padres o hermanos mayores. Pero también niños que, en medio del miedo y la preocupación que nos azota día a día, llegan para recordarnos que antes de todo esto existía un resultado positivo de un test que lo único que contagiaba era felicidad y emoción.

Más allá de las mascarillas y el tiempo que tardará la familia en conocer a esta nueva personita, la pandemia puede afectar en la decisión de ser padres por motivos obvios de salud. Aunque no se revelan grandes complicaciones en embarazos con COVID-19, lo cierto es que las embarazadas están incluidas en los grupos de riesgo y es que durante la gestación, las mujeres son más susceptibles a cualquier infección bacteriana por lo que cualquier precaución es poca para asegurar el bienestar tanto de la mamá como del bebé. 

Un embarazo totalmente diferente

Este es el caso de Cayetana y Diego, los padres de Clara, una de las primeras niñas concebidas en pandemia. Clara vino al mundo el 1 de diciembre y, tal y como cuentan sus progenitores a Verne, cuando conocieron la noticia del embarazo a finales de marzo, su padre estaba confinado en una habitación en casa con coronavirus, por lo que la pandemia impidió a los padres celebrarlo. Lo que estos no se imaginaban era que nueve meses después fuera su madre la que había sido contagiada por COVID-19. De este modo, Clara nació en una habitación rodeada de trajes EPIs..

Laura y Alejandro, cuyo pequeño Leo nació el 3 de enero llevaban tiempo buscando el embarazo y este llegó, precisamente, con la “relajación del confinamiento”. En ese momento, su madre estaba en ERTE (se reincorporó en septiembre) y su padre conservaba el empleo por lo que la estabilidad económica les dio un respiro.

Sin embargo, la pandemia está robando también momentos emocionantes del embarazo. Por ejemplo Pau, que será padre en febrero, se lamenta de que no ha podido acudir a las ecografías: “Es injusto, nosotros también formamos parte de esto”. Su pareja, Ara Luna confirma el sentimiento de abandono que sienten muchos futuros papás. Ecografías canceladas, citas por teléfono y clases de preparación al parto por Zoom son algunas de las insólitas experiencias que están atesorando los padres del 2020 y del 2021.

Y es que, aunque todo cambie, la vida sigue.