Vilalba, tradición y sabor a pueblo en cada Navidad

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El segundo pueblo que visitamos en busca de tradiciones es a Vilalba, en la provincia de Lugo. Allí, hemos contactado con Mari Carmen que actualmente regenta la empresa Capones Mari Carmen. 

El capón es, desde hace muchísimos años, uno de los platos imprescindibles de la Navidad, sobre todo en esta zona de Galicia, aunque en los últimos años su consumo se ha extendido por toda España. 

Cebar capones, algo que va más allá de la tradición

“El capón es un animal que siempre ha estado en nuestra casa, se crían al aire libre, donde tienen acceso al campo durante todo el día, donde pasean, buscan insectos, de manera que se consiguen unas condiciones de cría natural”, explica Mari Carmen.

Vilalba es una zona rural, donde los capones han existido siempre, era fácil que hubiera muchos cebadores y que tener capones funcionase como una moneda de cambio; la propia Mari Carmen nos explica que, “antiguamente, se utilizaban los capones como moneda para pagar rentas o favores” y cómo se aprovechaban las fiestas para venderlos y así “ganarse la extra de Navidad”, algo, que, hasta cierto punto, aún pervive.

La vida rural, sin distancias, sin horarios, sin desconocidos

A Mari Carmen le cuesta hablarnos de Vilalba cuando le preguntamos por el pueblo, y es que, cuando preguntas a alguien por su normalidad lo más habitual es que te responda: “No sé qué quieres saber”. Pero si ahondamos un poco más sí que sacamos buena idea de todo lo que, en realidad, ofrece la vida rural en Vilalba hoy en día. 

Hablamos de un pueblo no muy grande, de en torno a 14.000 habitantes, famoso por sus capones, pero no solo por eso. Otros productos hacen también las delicias de Vilalba, como el roscón de almendra, el queso de San Simón, la miel (que también cuenta con su denominación de origen) y muchas empresas cárnicas, especialmente dedicadas a la leche y carne de vacuno. 

A todo ello se suma un Parador de Turismo y el hecho de que Vilalba forme parte de los últimos tramos del Camino de Santiago, fuente constante de turistas de paso que se deleitan con sus productos y su tranquilidad. 

Los negocios rurales, poco a poco, van mezclándose entre sí, en estos entornos es fácil conocer toda la industria y la producción colindante y formar parte de ella. Mari Carmen nos cuenta que, además de su negocio con los capones, tiene vacas de leche, una explotación pequeña, con unas 30 vacas, pero que, en definitiva, representan su sustento básico durante todo el año.

Mi familia está en Vilalba desde siempre, mis tatarabuelos ya eran de aquí.

Ella aún vive en la casa de sus abuelos, nació en la casa en la que vive actualmente y no imagina la vida de otra manera, no obstante, sí sabe hablarnos de lo que para ella supone vivir en el pueblo, sobre todo de las facilidades y de la disponibilidad de los productos que necesitan para producir y trabajar. 

No hay duda de que una de las mayores ventajas de los pueblos es que todo está muy cerca, no existen los grandes traslados y hoy en día ya se vive en un entorno rural con todas las comodidades, Internet, buenas instalaciones de aclimatación, etc.

Emprender, una realidad en el mundo rural

Hemos preguntado a Mari Carmen qué le diría a alguien que quiera emprender en el entorno rural y su respuesta ha sido rápida y clara: “La tranquilidad que se tiene en el pueblo no se encuentra en ningún lado”. 

No es mala respuesta para comenzar, si no fuera porque además nos explica que para ella no existen los horarios, hay libertad para hacer lo que quieres a la hora que quieres y sin prisas ni agobios. 

Obviamente cuando no hay traslados, transportes o grandes distancias, es más sencillo organizarse sin horarios fijos. 

A todo esto se suma cómo se está viviendo la situación de pandemia en el entorno rural, donde, prácticamente, tu grupo de vecinos se convierte en tu propia burbuja donde se puede vivir con tranquilidad.