La luz de los pueblos brilla con más fuerza esta Navidad

pueblos que brillan 2020

Ha sido un año complejo, largo, decepcionante, trágico y desesperante para todos. La buena noticia es que ya termina y damos la bienvenida a un año nuevo que esperamos que venga lleno de energía, con nuevos propósitos y con la esperanza de volver por fin a nuestra vida de antes. 

Se avecina la época más familiar del año en la que muchos solemos volver a esos pueblos que nos vieron nacer, crecer y nos despidieron con todo el dolor de su corazón mientras nos montábamos en un autobús lleno de esperanzas puestas en una prometedora carrera universitaria y una exitosa vida en la ciudad. Este año, debido a las limitaciones de movilidad para contener la pandemia de la COVID19,  muchos de estos pueblos estarán casi vacíos, sin niños corriendo por las calles pidiendo el aguinaldo, sin personas en peregrinación a escuchar la misa del Gallo…

Pero no faltará un villancico en familia, un abrazo en la distancia tan típico de este año, un buen plato de comida caliente en la mesa o una mesa llena de turrones. Porque aunque los pueblos hayan visto cómo sus habitantes más jóvenes emigran para volver en eventos puntuales, también son testigos de cómo hay gente, cada vez más y más joven, que apuesta por quedarse – o volver- y formar en el pueblo su proyecto de vida, su futuro, su trabajo y su familia.

En Gente que Brilla queremos estar muy cerca de los pueblos y de la gente emprendedora que apuesta por la tradición y más en esta época de desánimo, de quienes, lejos de rendirse, siguen apostando por lo local, por reinventarse y por lograr que los pueblos sigan brillando.

Como cada año, nos hemos acercado a varios pueblos españoles para descubrir sus productos navideños más típicos y ver qué es lo que les ha seducido del ámbito rural.

 

Higuera de la Serena, llevando el jamón a todo el mundo

El primer pueblo al que nos trasladamos es a Higuera de la Serena, en Badajoz. Allí, nos hemos puesto en contacto con Miguel Romero, director comercial de Jamones El Regalao. Ahora, son una gran empresa con presencia en varios países, Francia entre ellos, pero sus orígenes están en este pequeño pueblo pacense rodeado de dehesas, bellotas y aceitunas.

Hoy son la tercera generación de una empresa fundada por una mujer, que aún sigue al pie del cañón, viendo cómo trabajar el cerdo y todos sus productos era su vida diaria y la del pueblo. Actualmente, se ha convertido en una gran empresa familiar que consigue que haya un buen plato de jamón en nuestras mesas de Navidad.

Miguel, aunque es asturiano, conoció a Antonio (tercera generación de El Regalao) en la facultad estudiando uno Periodismo y el otro Comunicación Audiovisual. En un momento tan complejo para desarrollar una carrera profesional en medios de comunicación, ellos apostaron por este negocio y hoy en día Miguel es uno más del pueblo: “La manera que tienen aquí de atender a la gente de fuera es maravillosa. Son muy serviciales, muy abiertos. Su casa es tu casa y en muy pocos sitios te atienden de esta manera”, confiesa.

Miguel tiene claro que la COVID va a cambiar la perspectiva que tenían muchos jóvenes de los pueblos y muchos apostarán por volver a ellos; “Hemos cambiado nuestra mentalidad respecto a las grandes ciudades y nos hemos dado cuenta de que la felicidad no es vivir en un piso y trabajar más de 10 horas”. 

 

Vilalba, tradición y sabor a pueblo en cada Navidad

El segundo pueblo al que nos hemos ido es a Vilalba, en la provincia de Lugo. Allí, hemos contactado con Mari Carmen que actualmente regenta la empresa Capones MariCarmen. El capón es, desde hace muchísimos años, uno de los platos imprescindibles de la Navidad, sobre todo en esta zona de Galicia, aunque en los últimos años su consumo se ha extendido por toda España. 

Mari Carmen ni recuerda los años que lleva su familia vendiendo capones y es que, tal y como nos cuenta entre risas al no poder decirnos con exactitud cuántos años llevan en esto, “ya los hacía mi madre”. 

En esta zona rural, el capón es uno de los productos más tradicionales que hay y es que “antiguamente, se utilizaban los capones como moneda de uso legal para pagar rentas o favores”, incluso había gente que aprovechaba estas fiestas para venderlos “y así ganarse su extra de Navidad”, nos recuerda Mari Carmen.

Ella, que toda su vida ha vivido en Vilalba, “mis tatarabuelos ya eran de aquí”, es el vivo ejemplo de lo mucho que cuesta ganarse la vida en las zonas rurales. Además del negocio de los capones, también regenta una pequeña explotación de vacas de leche: “soy autónoma y es de lo que vivo”.

Sin embargo, no hace falta siquiera preguntarle si cambiaría algo por vivir en una ciudad. Ella lo tiene muy claro: “Me gusta mucho la vida rural, tenemos todo muy cerca”. Además, confiesa que Internet les ha facilitado mucho la vida: “Gracias a Internet se vive muy bien en los pueblos porque puedes trabajar marcándote tú los horarios”.

 

El producto del mar que no falta en Navidad

Toda cena de Navidad que se precie comienza con un buen aperitivo o unos entrantes. Y aquí, una de las reinas de cada año, son las anchoas. Inevitablemente, si decimos anchoas, la mente se nos va rápido al Norte, a ese pueblo cántabro que se ha ganado a pulso el merecidísimo reconocimiento mundial.

Hablamos, obviamente, de Santoña, a donde nos hemos dirigido para hablar con el Consorcio, líderes en productos del mar desde hace más de 50 años. Nos cuentan que, sin embargo, la historia del grupo se remonta al siglo XIX, cuando los salatoris italianos llegaron a Santoña y, enamorados por el carácter de la gente y la excelente materia prima que les ofrecía el cantábrico, decidieron asentarse allí.

Y es que Santoña demuestra a la perfección que los pueblos tienen vida, tienen luz y muchísimas cosas por hacer. “Santoña es un pueblo con mucha vida, un pueblo alegre que no pierde su vinculación con la tradición marinera”, confiesa Ignacio Corral, Director General de Consorcio. 

Hoy, han logrado convertirse en una compañía internacional, pero hay algo que no olvidan jamás: sus orígenes. “Seguimos utilizando la misma técnica artesanal que aprendimos de los salatoris italianos”, nos cuenta Ignacio Corral. 

Si algo han aprendido en casi este siglo de trayectoria, es que la tradición de los pueblos siempre es un punto a favor: “por eso aunamos en nuestros productos tradición e innovación”.

 

¿Qué sería de la Navidad sin su correspondiente iluminación? 

Aunque tengamos la sensación de que cada año se adelanta un poquito más, lo cierto es que a todos nos encanta pasear por esas calles iluminadas que saben contagiar de espíritu navideño.

Hemos hablado con Iluminaciones Ximénez, responsables de la iluminación navideña de ciudades como Nueva York, Moscú, Madrid, Londres, Vigo o Dubai, entre otras muchas.

Iluminaciones Ximénez nace hace más de 75 años en Córdoba, precisamente en Puente Genil y lo hace con el propósito de iluminar la Navidad. Aunque hoy en día llevan a cabo todo tipo de proyectos decorativos dedicados a impulsar el valor cultural de las fiestas populares españolas, ellos, tal y como nos cuenta Marta del Pino, Directora de Comunicación y Marketing, de lo que están verdaderamente orgullosos es de ser “un equipo que trabaja duro para llenar de luz la Navidad”.

 

Ellos son los que encienden la Navidad

Detrás de ese horno que prepara la rica cena de Nochebuena o del interruptor de las luces del árbol de Navidad, hay un servicio esencial que no puede fallar: la electricidad. De tal forma que, por las noches, un domingo o el día de Reyes, la #GenteIberdrola no descansa para que todo vaya bien en casa.

Precisamente, en días de tanto frío y lluvias, las averías pueden ser más frecuentes y, a su vez, la urgencia por resolverlas es aún mayor. Los trabajadores de Iberdrola pelean contra condiciones climatológicas adversas y en días en los que a todos nos gustaría estar con la familia.

En pueblos pequeños, en los que una incidencia en una línea de alta tensión puede dejar sin luz a toda la zona de alrededor, es fundamental que haya un buen servicio de guardia para repararla lo antes posible. El compromiso de la ‘fuerza verde’ no tiene límites y, por eso, hoy queríamos agradecerles el esfuerzo que hacen por iluminar y calentar nuestra Navidad (y el resto del año).

#PueblosQueBrillan