Fundación Aladina, 15 años regalando sonrisas

Fundación Aladina

Hoy queremos dar voz a posiblemente uno de los proyectos que más brillen de todos de los que hemos hablado en Gente que Brilla. ¡Y no son pocos! Nos referimos a la Fundación Aladina que este mes está de celebración, ya que cumple 15 años dando lo mejor de sí para que los niños con cáncer y sus familias jamás pierdan la sonrisa.

Hoy, 1 de diciembre es, además, un día muy señalado para la solidaridad, ya que se celebra el Giving Tuesday, un día dedicado a dar y a colaborar con las causas sociales por lo que nos parece el momento perfecto de hablar de Aladina que lleva tres lustros dando apoyo, amor, consuelo y alegría a los niños y familias que pasan por este trance. Y sí, decimos alegría porque en medio de la oscuridad que puede suponer para las familias el diagnóstico de la enfermedad, todas las personas que trabajan en Aladina están ahí, a pie de cama, haciendo reír a los pequeños y reconfortando a los padres cuando es necesario.

Como todas las cosas bonitas de este mundo, la Fundación Aladina nace de las ganas de una persona por ayudar a los demás, de hacer algo útil y bueno para la sociedad. Este alguien (o podríamos llamarlo ángel) es su fundador, Paco Arango, que en 2011 comenzó a hacer un voluntariado con niños con cáncer en el Hospital Niño Jesús de Madrid. Según nos cuenta, esto cambió radicalmente su vida: “Me di cuenta de que aquello que hacía era efectivo y me tenía que sobrevivir”. De esta manera creó su propia fundación: Aladina.

Fundación Aladina
La pandemia ha impedido que los voluntarios de Aladina puedan acompañar a los pequeños durante los largos días de hospital

Este nombre puede recordarnos a la magia y es que, en realidad, eso es lo que hacen con los pequeños aladinos y sus familias entrando en su círculo de confianza para acompañarlos en todo este camino hacia la recuperación. “Los niños solo aceptan a los buenos amigos cuando las cosas se ponen feas. Y a menudo se ponen muy feas”, nos cuenta Arango, pero confiesa que siempre acaba llegando esa sonrisa pícara o una carcajada en la que “sé que somos parte del club”. 

 

Aladina también acompaña en el duelo

Y es que, aunque la Fundación Aladina brille con luz propia, no hay que olvidar que estamos plantándole cara a una enfermedad como el cáncer, que llega cada año como un jarro de agua fría a las familias de 1400 niños. La buena noticia es que el 80% de estos pequeños guerreros se curan. Sin embargo, cuando un niño no logra superar la enfermedad, Aladina sigue ahí, reconfortando a los padres con programas de acompañamiento al duelo, “donde atendemos a los padres durante año y medio”. Aquí cumplen una función importantísima las seis psicooncólogas que Aladina tiene en los distintos hospitales de España en los que está presente: “Son como bomberos en medio de un fuego”, confiesa Paco, quien en este punto quiere hacer una mención especial a María, “una adolescente increíble que falleció hace unas semanas y que me ha marcado de por vida por su fuerza y por su amor” y a la que, además, tuvimos el placer de entrevistar hace unos meses en Gente que Brilla. Nos sumamos a la enorme pena de Paco por haber perdido a esta persona excepcional, que fue un referente para todos.

Aladina ve sonrisas a través de la mascarilla

Este año, la pandemia de COVID19 ha afectado doblemente a estos niños y adolescentes que al aislamiento que ya vivían por la propia enfermedad han tenido que sumar el aislamiento social que vivimos todos en un momento en el que necesitan más que nunca un beso o un abrazo. “Desde hace meses no podemos ir a los hospitales y solo pueden estar acompañados de un adulto, el padre o la madre” nos cuenta Paco, pero como no hay nada que se le resista a Aladina “en marzo creamos el programa ‘Juntos desde casa’, gracias al que hemos podido ofrecer la mayoría de nuestros programas y terapias vía online.

Fundación Aladina
La Fundación Aladina lleva 15 años trabajando para que los niños con cáncer no pierdan jamás la sonrisa

Se trata de un proyecto innovador con el que pueden junto a los niños sin estar presentes en los hospitales. ¡Incluso ya están haciendo terapias con perros y caballos a través de la pantalla! Paco tiene muy claro que “no hay nada que pueda sustituir a un abrazo” ni a una sonrisa, pero por mucho que se intente, “una carcajada no la puede impedir una mascarilla”.

Si le preguntamos a Paco cuál ha sido el mayor aprendizaje de estos años al frente de Aladina, lo tiene muy claro: “Los niños. Son profesores de lo que de verdad importa”. También tiene muy clara su respuesta si le preguntamos qué le pide a los próximos 15 años: “Mi sueño es que Aladina se quede en el paro, porque eso significaría que ya no existe el cáncer infantil”.

Mientras tanto, Paco y todo el equipo que forman parte de la Fundación Aladina continúan trabajando y brillando cada día para lograr lo que ya llevan consiguiendo 15 años: “Que el cáncer nos tenga mucho miedo.”

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