Aplicar en el pueblo lo aprendido en la ciudad

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Cada año, ocurre lo mismo. Septiembre tiene como sinónimo la despoblación en muchos pueblos que ven cómo la gente joven, la sangre fresca, los cerebros llenos de ideas y de ganas de labrarse un futuro, se va a las ciudades en busca, precisamente, de lo que no encuentran en el pueblo.

Cada año, miles de jóvenes emigran a las grandes ciudades para estudiar y, finalmente, al terminar sus estudios, son muy pocos los que vuelven a la tierra que les vio nacer para desarrollar lo aprendido durante esos años. Esto es precisamente lo que pretende la asociación El Filandón Berciano, un grupo de cuatro jóvenes bercianos que luchan contra la despoblación de El Bierzo. Ellos, como tantos otros jóvenes, se mudaron a otras ciudades a estudiar, pero con la diferencia de que ellos han vuelto a desarrollar todas sus ideas desde su pueblo, concretamente desde Valtuille de Arriba (León).

Este grupo, que está creando un movimiento social de retorno al Bierzo de universitarios, está formado por Bruno Bodelón, un politólogo de 25 años, licenciado por la Universidad Complutense de Madrid. También, Raúl Ochoa, que tiene 26 años y está graduado en Conservación y Restauración del Patrimonio Cultural por la Complutense de Madrid. Desde un local llamado ‘El Caseto’, aporta la base desde la que se mueve la logística para hacer realidad las ideas y trabajos de El Filandón Berciano. Junto a ellos está Rubén Movilla, graduado en Integración Social en La Coruña y actualmente estudiante de Ciencias Políticas en la UNED de Ponferrada. Cierra este grupo Lucía Suárez, estudiante de Comunicación Audiovisual de la Universidad Complutense de Madrid.

Quieren volver a su pueblo

Son cuatro jóvenes en los que se ven reflejados miles de personas que tuvieron que emigrar del pueblo de sus padres para llevar su talento a otras ciudades. Son hijos de la España vaciada y de la despoblación, ellos han decidido poner las cartas sobre la mesa y volver a su pueblo a trabajar de lo que estudiaron.

Ante la manida frase de: “en los pueblos no hay nada”, ellos tienen claro que es cierto, hay poco o muy poco, pero no dudan en remangarse y ponerse manos a la obra para crearlo. Mientras lo crean, trabajan a tiempo parcial en otros empleos para los que no estudiaron con el objetivo de ganar dinero y emplearlo en los proyectos que saben que pueden desarrollar en su pueblo.

En el pueblo hay muchas cosas que hacer

Sí, a simple vista puede parecer una idea muy romántica y los cuatro son conscientes. Pero ellos, que sin llegar a los 30 años han vivido ya dos crisis económicas, están convencidos de que no merece la pena desperdiciar su juventud en una ciudad que no les gusta pudiendo estar en su pueblo, con su gente, construyendo algo muy bonito y luchando contra la despoblación. Para ello, los cuatro coinciden en la importancia de dotar a estas comarcas de los medios necesarios para su desarrollo, como Internet.

Y es que, a estos cuatro jóvenes les ha tocado nacer en una de las zonas que más están sufriendo el éxodo rural. Según cuentan en un post en su página web, León perdió los últimos seis meses del año pasado 11 personas al día. Dentro de El Bierzo, el pueblo que más está sintiendo la despoblación es Candín, con 1,9 habitantes por kilómetro cuadrado, lo que se considera próximo al despoblamiento total.

Una vez más, desde Gente que Brilla nos sumamos a las acciones que luchan contra la despoblación y demostramos que los pueblos también brillan.