Rebobinar el cassette y no dejar de reinventarse

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Tenemos ordenador, tablet y smartphone. Hemos guardado el emblemático reloj de manecillas en el cajón y ahora usamos un smartwatch; incluso hace años que nos olvidamos del romántico olor de los libros porque también leemos ebooks. Es más, ya nadie tiene un discman en casa o una minicadena porque tenemos todas las canciones del mundo en una nube desde donde podemos escuchar el tema que queramos desde el dispositivo que queramos.

Si aún sonríes de medio lado porque sabes la relación que guarda una cinta de cassette y un boli Bic o sabes lo mucho que molestaba que se saliese la cinta del cassette y que aquello significaba que no podías volver a escuchar esas canciones, es que viviste una buena etapa de la música. Una etapa en la que poseer un cassette, un vinilo o incluso un CD era poseer un pedacito del alma de esos músicos que se la habían dejado en cada canción. Piénsalo, si un día desaparecen Spotify, YouTube o Amazon Music, ¿dónde tendrás toda tu música? 

Epoca dorada del Cassette

Bajo esta reflexión nostálgica y romántica de la música, Luis González abrió en Madrid a finales de septiembre: La Cassettería, una fábrica de cassettes en la que no solo podrás comprar las cintas de tus cantantes favoritos, sino también los dispositivos para escucharlos como se merecen. Además, para centrarse en la producción de cassettes han adquirido maquinaria comprada en el centro de Europa. Pero González no solo quiere un local donde producir y vender música en este formato, sino que quiere crear un punto de encuentro para coleccionistas y amantes de la música.

A muchos les parecerá una idea de locos: abrir una tienda en la que se vende un formato obsoleto en pleno año 2020 donde muchos comercios tradicionales se están viendo obligados a bajar su persiana para siempre. Sin embargo, hay algo que nunca morirá y es el amor por la música. En los últimos años, la venta de cassettes y vinilos se ha duplicado en países como Reino Unido batiendo récords que no veíamos desde el 2004. Además, en lo que llevamos de 2020, las compras se han duplicado respecto al ejercicio anterior. Este fenómeno, sin embargo, no es nuevo, ya que es lo mismo que ocurrió hace unos años con el vinilo. Coleccionistas y melómanos luchan por un nuevo renacer de estos formatos que suponen también una manera más pura y auténtica de escuchar música.

Un momento para dar al pause

Está claro que la COVID19 nos ha frenado en seco y ha acabado con muchos de los planes que teníamos para los próximos años. Pero este parón también nos ha servido para reflexionar sobre el ritmo de vida que llevábamos y la necesidad que sentíamos, sin saberlo, de volver a lo de antes, al menos es más, a la paciencia que necesitábamos hace 30 años para rebobinar un cassette con un boli BIC que nos permitía levantar la mirada y ver más allá de todo lo que nos rodea.