Abriendo puertas a la discapacidad en las oposiciones

Héctor Melero

Un esfuerzo que muestra su recompensa, un trabajo para toda la vida, un sueldo fijo, una estabilidad laboral… Estas son algunas de las muchísimas razones por las que Héctor Melero se animó a opositar. Sin embargo, hoy vamos a hablar de otra razón muy importante: derribar barreras.

Seguramente todas estas razones acompañaron durante sus horas de estudio a Héctor Melero Martí, un cullerense de 26 años que acaba de aprobar las oposiciones a las carreras judicial y fiscal. Sacarse unas oposiciones de tal magnitud antes de los 30 ya es digno de admirar pero esta admiración crece al tener constancia de que Héctor es ciego de nacimiento. Conociendo este dato, entendemos porqué el de derribar barreras seguramente era el motivo que más le animaba a no cejar en su empeño durante las largas e interminables horas de estudio.

Un largo camino hasta conseguir su sueño

Desde que terminó la carrera de Derecho en la Universidad de Valladolid, Héctor Melero ha estudiado para aprobar los tres exámenes de acceso de los que constan las oposiciones a las carreras judicial y fiscal. Tres exámenes que suman un total de nada más, y nada menos, que 350 temas. Ahora, para lograr su objetivo final, el de ser juez, le toca pasar un año en la Escuela Judicial de Barcelona y otro año de prácticas.

Cuando Héctor consiga su título habrá culminado el camino que empezó Gabriel Pérez en 2013. Este, también invidente, consultó ante el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) si él también podía ejercer las funciones de magistrado. Con esta pregunta, Gabriel no hacía más que prevenirse para que no le ocurriese a él lo que a Mariano Ruiz en 1989. Este otro licenciado en Derecho, también invidente, aprobó el primer examen de la oposición pero le impidieron presentarse al segundo por su ceguera.

Cambios necesarios en eL CGPJ

Veintiséis años después, los tiempos afortunadamente ya eran otros y la consulta de Gabriel Pérez desencadenó una serie de cambios en el CGPJ que han permitido que hoy Héctor Melero pueda decir con orgullo que ha  sido el primer invidente en aprobar estas oposiciones. 

Además, en el 2003 se había creado en el seno del CGPJ el Foro Justicia y Discapacidad con el objetivo de conseguir la plena efectividad en la tutela de los derechos de las más de cuatro millones de personas con discapacidad que hay en nuestro país.

El Presidente de este foro, Juan Manuel Fernández, alegó en el informe que posteriormente resultaría decisivo, que la vista no suponía un sentido imprescindible en las audiencias a testigos y partes, mientras que hay otros elementos relacionados con la audición como son la evasión de respuestas, titubeos y vacilaciones que sí son más importantes. Además, alegaba que actualmente existen instrumentos tecnológicos que hacen accesible el acceso a cualquier tipo de documentos a las personas invidentes. De este modo, en el 2014 se aprobó el acuerdo por el que se abrían las puertas  la carrera judicial a personas invidentes.

Este acuerdo recordaba, además, que según el artículo 49 de la Constitución española los poderes públicos están obligados a realizar políticas de integración de los discapacitados así como a ampararles en el ejercicio de sus derechos. De este modo, ahora se reserva un cupo no inferior al 5% de las vacantes para ser cubiertas por personas con una discapacidad en grado igual o superior al 33%.

Finalmente, Gabriel Pérez no se presentó a estos exámenes pero logró algo mucho mayor: abonar el terreno de la lucha por los derechos de las personas con discapacidad.