Gloria Lijó, una vida dedicada al mar

Nadie puede detener a Gloria Lijó Cacharrón, de 69 años y criada en la parroquia de Ribeira de Castiñeiras. Desde muy joven no ha dejado de trabajar y es un claro ejemplo de superación personal

Cuando era pequeña, Gloria quería ser hombre para poder disfrutar de los derechos que se les otorgaban a ellos y así poder lanzarse al mar. En esa época no estaba bien visto que las mujeres trabajaran como marineras, pues era una profesión dominada por los hombres. Sin embargo, Lijó proviene de una familia vinculada a la pesca ya que s padre y su abuelo eran pescadores. Además, los familiares de su marido estaban comprometidos en lo mismo.

A sus 47 años y sin saber nadar, se enroló rumbo a Marruecos y logró despejar el camino. Cuando dejó esta profesión, se apuntó a natación y fue varias veces campeona de Galicia y España, además de competir en un campeonato del mundo.

El camino no fue fácil. Comenzó su carrera trabajando en fábricas de pescado, pero cuando tenía 27 años su padre enfermó y tomó la firme decisión de embarcarse en su primer barco. Se fue a navegar en el barco que trabajaba su marido, contratada como camarera. A pesar de que él no quería que ella lo acompañara, logró convencerlo y los dos estuvieron navegando juntos durante 12 años.

Gloria aceptó el trabajo sin saber inglés, pero se atrevió a intentar hablarlo. Con el dinero que ganaron, ella y su esposo compraron sus primeros barcos de pesca en Ribeira. Cinco meses después, tuvieron la mala suerte de que dos de ellos naufragaron.

«Nos quedamos sin recursos, sin nada de qué vivir», dice Lijó. Asimismo, la situación empeoró cuando su marido «se puso muy enfermo», por lo que decidió alistarse, a los 47 años, en un «palangrero» con destino a las costas africanas. Así, se convirtió en la primera mujer gallega en incorporarse a un velero.

«Las mujeres también pueden trabajar en el mar. Tenemos un toque especial en los dedos. Para ciertas cosas que hay que hacer en los barcos, las mujeres las hacen con más delicadeza»

En ese momento Gloria no sabía nadar, quería aprender y lo hizo, aunque el día de las pruebas tenía la pierna escayolada por un esguince que había sufrido mientras bailaba en un coro gallego.

«No pude aprender mientras estaba en el mar. Al final, cuando dejé el barco me dediqué a ello»

Gloria logró tal dominio a los 59 años y con méritos, dado que fue campeona varias veces en Galicia y España, en su categoría.

La vida de Gloria siempre ha estado relacionada con el mar y el agua. Ahora vive en Santa Uxía de Ribeira y ni siquiera piensa en irse de la costa.

«Si tuviera que irme a vivir a un lugar sin salida al mar, sería por extrema necesidad. Para mí no es factible ni siquiera pensar en ello»

Lijó nunca fue a la escuela cuando era niña, pero sabe leer y escribir porque su padre le enseñó. Ya casada, se matriculó en una escuela nocturna, porque quería aprender y aumentar sus conocimientos.

Además, recibió un premio de la Universidad de Santiago destacándola como una mujer «pionera». Ahora se entretiene con el teatro, el coro y la pandereta.