Una matemática aragonesa abre la nueva serie filatélica ‘Mujeres en la ciencia’

La matemática zaragozana María Andresa Casamayor de la Coma protagoniza un sello de Correos en el 300 aniversario de su nacimiento. Este sello se puso en circulación el 29 de junio, impulsado por el Instituto Universitario de investigación en Matemáticas y Aplicaciones (IUMA) de la Universidad de Zaragoza y por la Federación Aragonesa de Sociedades Filatélicas.

Correos explica que «en su empeño por dar a conocer y destacar a aquellas mujeres que han llevado a cabo grandes logros para la historia de la humanidad, dedica esta vez un nuevo Pliego Premium a la mujer en la ciencia«. Pero, además, avanza que «esta científica ejerció de maestra, como matemática de particular ingenio y sabiduría en la aritmética”. Con este sello se quiere empezar a rendir «reconocimiento a su trabajo y esfuerzo, a una vida dedicada a la ciencia».

Con solo 17 años María Andresa escribió el manual sobre aritmética El Tyrocinio. Se trata de un sencillo manual de matemáticas que contiene numerosos ejemplos y casos reales para enseñar las operaciones más básicas: suma, resta, multiplicación y división. 

En aquel tiempo muchas comarcas tenían sus propias unidades de medida, lo que dificultaba el comercio entre localidades relativamente próximas. Por ejemplo, en Aragón, los vinos se medían por nietros (es decir, 16 cántaros) que equivalían a 159,7 litros en la provincia de Huesca y a 158,56 litros en la de Zaragoza. 

María Andresa comparaba en su tratado muchas de estas unidades utilizadas en Aragón, Navarra y Castilla, y esto contribuyó a una mayor fluidez en los intercambios comerciales. El Tyrocinio tenía una marcada intención didáctica: se dirigía a comerciantes y población en general y ayudó a este colectivo a revisar operaciones y evitar engaños y malentendidos.

El Tyrocinio es el primer manual científico escrito por una mujer en España del que se tiene constancia. María Andresa publicó este texto (que se conserva en la Biblioteca Nacional) bajo seudónimo de “Casandro Mamés de la Marca y Araioa”, un elaborado anagrama de su verdadero nombre que evitaba el menosprecio inmediato a un tratado de matemáticas escrito por una mujer.

Desde muy joven, María Andresa tuvo que trabajar para ganarse la vida ya que, contra las costumbres de la época, ni se casó ni ingresó en la Iglesia. Se mantuvo como maestra de niñas y de primeras letras en las aulas públicas de la ciudad. No fue una auténtica investigadora, pero sí una persona de ciencia. Una mujer matemática valorada por sus contemporáneos.

María Andresa es hoy para muchos una adelantada a su tiempo. No solo porque a los 17 años publicara un libro de matemáticas, sino porque lo hizo en una época (el siglo XVIII) en la que pocas mujeres despuntaban en este ámbito y mucho menos firmaban libros para instruir a otras.