Las consecuencias de las mascarillas más allá del virus

Las mascarillas se han convertido en un elemento protector muy presente en nuestro día a día por la pandemia del Covid-19, pero todavía presentan inconvenientes que dificultan la vida de algunos. Es el caso de las personas sordas, que necesitan leer los labios para relacionarse. 

Sus problemas de comunicación han aumentado en las últimas semanas al mismo tiempo que se incrementaba la utilización de las mascarillas en todo el mundo. La razón es que, para ellos, es vital poder leer los labios de la persona con la que hablan y con la mascarilla es imposible hacerlo.

Las mascarillas inclusivas se fabrican para resolver este problema. Se trata de un modelo de protector que lleva una parte central transparente, de tal manera que las personas que están hablando entre ellas puedan leerse los labios. Una idea sencilla y, al mismo tiempo, brillante que puede ayudar a miles de personas sordas

Mascarillas inclusivas en España

En España, un grupo de voluntarios de la zona del Val Miñor (Pontevedra) planta cara a esta barrera con aguja, hilo y un plástico transparente. La idea la tuvo la peluquera Gemma Valverde un día de costura en el que se preguntó cómo se desenvolverían las personas sordas que no podían leer los labios al estar tapados. E hizo la primera mascarilla transparente.

A partir de ese momento la localidad gallega de Nigrán puso en marcha un proyecto para la confección de mascarillas para sordos. Estas mascarillas tienen tres capas y llevan en su parte central una ventana de plástico transparente para permitir a las personas sordas ver los labios del interlocutor.

El objetivo es que las personas sordas no se vean discriminadas en su entorno más cercano y, al mismo tiempo, sigan con la protección sanitaria necesaria para evitar la propagación del coronavirus.

Las mascarillas se componen de dos capas de tejido de algodón 100%, con un filtro de TNT de polipropileno, y en la parte central de un plástico de polietileno transparente.

En la actualidad, indican los responsables del emprendimiento, la clientela se ha ampliado a logopedas y psicólogos, ya que estos han llegado a la conclusión de que este tipo de mascarillas les permite una mejor comunicación con sus pacientes.

Ahora, están a la espera de su homologación por las autoridades sanitarias, pues se las piden muchas farmacias pero todavía no pueden comercializarse o repartirse en ellas.

Además, las hacen de muchas tallas distintas, para niños de todas las edades y mayores, ya que es necesario distribuir un gran número de ellas para facilitar la comunicación de las personas sordas.