Educación en tiempos de coronavirus

Miles de profesores españoles se sientan cada mañana frente a una pantalla para comenzar su jornada laboral. Atrás quedaron los días en las aulas repletas de alumnos, el café del recreo con los compañeros o las risas y gritos en el pasillo del colegio.

No salen de casa, no usan mascarillas, no tienen especial contacto con el virus y no se les aplaude por las tardes, pero son también héroes de esta batalla que estamos librando entre todos.

Las nuevas tecnologías están siendo las grandes aliadas para poder continuar con un curso escolar diferente, pero también, la gran implicación del profesorado y de las familias.

Videoconferencias, correos electrónicos, tareas interactivas, mucha imaginación y mucho amor por parte de los maestros que cada día se enfrentan a esta nueva realidad, con la que también conviven las familias que han afrontado la educación confinada como una tarea familiar.

A raíz del cierre de los colegios por la expansión del coronavirus, la vida de los maestros ha dado un gran giro, teniendo que adaptarse a fórmulas laborales con las que no estaban nada familiarizados. Estos héroes han tenido que acogerse al teletrabajo para poder continuar con el curso y lo están haciendo muy bien. El gran esfuerzo que realizan cada día se está valorando mucho desde la comunidad educativa de padres y administraciones. Y es que cada paso que se dé, será un éxito, por pequeño que sea.

Los profesores han tenido que reinventar sus métodos docentes, convirtiendo recursos ligados a las nuevas tecnologías en herramientas para educar y multiplicando sus horas de docencia para reforzar los contenidos escolares en el confinamiento. En muchos casos no cuentan con el material y los recursos necesarios, por lo que el trabajo que están desarrollando está teniendo muchas dificultades.

José Daniel Vázquez es uno de estos héroes que ha tenido que adaptar el método de enseñanza tradicional a la situación actual. Tanto él como el resto de profesores de nuestro país han tenido que hacer frente a la misma pregunta: ¿cómo proteger a los alumnos de la enfermedad sin perjudicar su aprendizaje?

“Cuando nos dieron la noticia de que a partir de ahora íbamos a dar clases virtuales, lo primero que pensé fue que tenía que inventar nuevas formas de llegar a mis chavales”

El esfuerzo del profesorado se centra en dotar de normalidad esta situación y en asentar los conocimientos obtenidos, con la enseñanza presencial prevista para el curso que viene.

Es innegable que la pandemia ha cambiado muchos de nuestros hábitos. Estamos en un momento de transición en el que, también la educación, debe encontrar fórmulas creativas para que los alumnos tengan la garantía de que seguirán recibiendo la mejor educación posible.

La labor de un profesor dentro del aula tiene un valor que va más allá de la finalidad de formar a sus alumnos y orientarles en las distintas disciplinas. Al fin y al cabo, aunque al principio los niños hayan visto con buenos ojos esta cuarentena al no tener que ir todos los días al colegio, la gran mayoría terminan echando en falta a sus compañeros y profesores, y solo desean que este periodo termine pronto.