20:00: El momento de todos los héroes de esta batalla

Son muchos los sectores que han continuado su labor mientras la sociedad permanecía (y permanece) confinada en sus casas, entre ellos los trabajadores dedicados a la recogida de residuos. Despertadores que no han dejado de sonar a la hora de siempre, para lo de siempre, aunque con algunas diferencias. Calles vacías en el recorrido de cada día, compañeros que han dejado de ir a trabajar, más silencio del habitual y poco tráfico. Antes entraban todos juntos, ahora escalonadamente. Los turnos se han dividido para que no se aglutinen muchas personas en un mismo espacio y, por supuesto, a su uniforme habitual se ha sumado una mascarilla y unos guantes

Un colectivo que ha recibido diferentes agradecimientos, en forma de dibujos de niños en los cubos de basura o un gracias a través de algún que otro balcón o ventana que les hace recordar que están haciendo las cosas bien, muy bien. Porque saben lo que se siente con un agradecimiento, y por muchas otras razones, los trabajadores de recogida de residuos han decido ir sumándose a aplausos en diferentes hospitales de la Comunidad de Madrid

Llegó la hora

El pasado miércoles 8 de abril quisieron unirse al aplauso sanitario en el Hospital Gregorio Marañón. Minutos antes de las 20:00, 50 camiones de recogida de basura llegaron hasta el hospital y de ellos se bajaron trabajadores pero sobre todo, personas. Todos listos para aplaudir a otros héroes de esta batalla: el personal sanitario.

Salieron médicos, enfermeras y hasta allí llegaron trabajadores del Samur y policías. Todos con un único objetivo: dar el reconocimiento que se merecen a compañeros que, cada mañana, se levantan más cansados pero con más ganas de seguir salvando vidas. Cada día, a las 20:00 todo se detiene y casi todo puede esperar. De los edificios que les rodeaban salieron vecinos de todas las edades y un helicóptero se detuvo encima del hospital.

Aplausos que duraron minutos frente a caras de cansancio y emociones que no pudieron contenerse porque, aunque todos los trabajadores de la recogida de residuos aplaudan cada tarde desde casa, hacerlo en este escenario es muchísimo más especial si cabe. Todos los colectivos se miraban y se aplaudían con orgullo, nadie mejor que ellos entiende lo que es salir cada mañana, cada tarde y cada noche de casa, al mundo de fuera y a lo que la mayoría de la población ve desde la ventana. Enfrentarse a las calles vacías, al silencio que te encoge por dentro y, sobre todo, a no ver las caras de esas personas que se han vuelto casi familiares por pasar por el mismo sitio cada día, a la misma hora.

Un aplauso que da la vuelta a un país y al que cada día se suman más profesionales. De Madrid a Pamplona, donde los trabajadores de residuos acuden a los hospitales a mostrar su admiración, Cartagena, Bilbao luciendo sus pancartas al mensaje de: «Mila esker zuen laguntzagatik-Gutxiago gelditzen da-Eutsi gogor!!!», Vigo y muchos rincones de España que han querido unirse a este pequeño gesto, que se ha convertido en la más especial de las rutinas.