María, una guerrera victoriosa en el ring del cáncer

Desde el año 2002 todos los 15 de febrero se celebra el Día Mundial Contra el Cáncer infantil para rendir homenaje a todos los niños y sus familias que luchan a diario con este diagnóstico. Niños, adolescentes, bebés, padres y madres que se enfrentan a la angustia, al miedo y a los tratamientos pero que también en la enfermedad encuentran un halo de luz y un camino de esperanza que les ayuda en este proceso

Uno de estos halos de luz es la Fundación Aladina que proporciona desde el año 2005 apoyo integral a niños, familiares y adolescentes que sufren de forma directa las causas y consecuencias del cáncer. Entre las numerosas personas a las que esta fundación ha prestado su apoyo se encuentra una aladina muy especial llamada María.

De ganas, de vida y de fuerza sabe María, nuestra protagonista de hoy

María, a sus 16 años, se ha enfrentado a un sarcoma de Ewing paravertebral como una auténtica boxeadora en un ring. Y hoy, por fin y después de tres años, María lleva la palabra VICTORIA grabada para siempre en la sonrisa y en su memoria.

El sarcoma de Ewing paravertebral es un tipo de cáncer, más común entre niños y adolescentes, que se origina normalmente a los lados de la columna vertebral, aunque también puede afectar al espacio entre las vértebras.

“Sarcoma de Ewing paravertebral”… Nadie está preparado para escuchar estas cuatro palabras en la consulta de un médico y menos aún si el paciente tiene tan solo 13 años. En España, cada año se diagnostican cerca de 1.400 nuevos casos de niños con cáncer. La buena noticia es que tienen una tasa de supervivencia del 80%. Pero, hasta que no logremos el 100% de supervivencia, la tasa seguirá siendo alta.

María pertenece a este gran porcentaje, pero no quiere olvidarse de aquellos que no lo lograron.

“de vosotros, los que os quedasteis en el camino y que hoy sois las estrellas más brillantes del universo”.  

En estos tres años que ha pasado entre hospitales, médicos, enfermeras y tratamientos, la campeona de esta historia ha madurado a un nivel equiparable a muy pocos niños de su edad y, como nos cuenta en su testimonio, puede disfrutar por fin de la vida que se merece. 

Una vez superada la batalla y lista para comenzar su nueva vida, María se acuerda de todas las personas que han formado parte de su día a día durante estos tres años y a los que permanecerá unida de por vida.

“Me acuerdo de los guerreros que se encuentran en plena batalla, de todo corazón deseo que acaben con éxito todo el proceso y finalmente se curen”.

También tiene un recuerdo muy especial al equipo de médicos de La Paz,

“quienes decidieron operarme cuando otros no se atrevían a hacerlo”.

Pero, sobre todo, se acuerda de la Fundación Aladina, a quien agradece todo el apoyo recibido en los últimos años.

En palabras de Paco Arango, presidente y fundador de la Fundación Aladina: “Hoy  es una realidad de la que se benefician cada año más de 1.500 niños, y familias, en los 13 hospitales de España con los que colabora, proporcionando a partes iguales, asistencia emocional, psicológica, y material”.

Pero, ¿qué hace realmente Aladina? Sin duda, iluminar con luz y sonrisas la estancia hospitalaria de cada niño y su familia, porque la realidad, en palabras de su fundador, es que “se sufre en abundancia, se llora en abundancia, las batallas son largas y duras y algunas se pierden, pero al final el amor y el cariño es lo que sobresale de toda esta experiencia”. 

Gracias a ellos, María está contándonos su historia en un día tan importante como hoy, el Día Mundial Contra el Cáncer Infantil, en el que nos acordamos de estos niños que se enfrentan con toda la inocencia del mundo y toda la valentía a este tipo de enfermedades y a sus familias, quienes se convierten en su sostén, en su principal apoyo y en sus ganas de salir adelante.

Ayudándolos a ellos y a sus familias está desde hace 15 años la Fundación Aladina, para la que María tiene también un mensaje muy especial: 

Gracias a ellos que, desinteresadamente, me ofrecieron su ayuda haciendo de este largo camino, uno mucho más llevadero”.

Tres lustros llevan ofreciendo ayuda a los niños y a sus familias a lo largo de los hospitales de toda España con los que colaboran con psicooncólogos, doctoras en Actividad Física y Salud, voluntarios, etc. Todo aquello que sea necesario para que, aunque sea por un momento, los niños sonrían y se olviden de que están en un hospital. Y vaya si lo consiguen… si está en la mano de la Fundación de Paco Arango, no hay nada que pueda borrar la sonrisa de estos pequeños.

Pero no solo se centran en el tan importante apoyo y acompañamiento emocional, sino en conseguir ampliar la tasa de curación gracias a proyectos de investigación, creando una nueva UCI en el Niño Jesús de Madrid o el Centro Maktub para el trasplante de médula ósea. Incluso cuando el final es inevitable, la Fundación Aladina presta especial atención a los niños que necesitan cuidados paliativos y también a sus familias cuando la enfermedad vence, así como terapias de acompañamiento al duelo.

Actualmente, trabajan en diferentes proyectos que verán pronto la luz y se unirán a la larga lista de acciones que Aladina hace pensando única y exclusivamente en la calidad de vida de los niños con cáncer. Entre ellos; el Hospital Virgen del Rocío de Sevilla o el hospital HUCA de Asturias

Una labor responsable, en gran parte, de que hoy todos podamos seguir disfrutando de la sonrisa y las ganas de vivir de estos luchadores que día tras día nos dan grandes lecciones de vida. Pero, sobre todo, una gran labor a la que todos podemos contribuir de diferentes formas como haciéndonos socios, llevando a cabo proyectos benéficos a través de nuestras empresas, uniéndonos a retos deportivos solidarios o diversas opciones que tienen un destinatario común: que los niños con cáncer no pierdan su sonrisa.

María es la protagonista de hoy, pero hay una larga lista de pequeños HÉROES de los que no queremos olvidarnos; porque ellos son también el alma de Aladina y porque de ellos, de su fuerza, de su lucha y de sus ganas de vivir, también tenemos muchísimo que aprender.