Frente al machismo, goles lanzados por mujeres

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© Ayuntamiento de Cádiz

El fútbol femenino está en alza. Las televisiones se hacen eco de las proezas de las jugadoras y entre los niños y niñas españoles comienzan a ser conocidos rostros como el de Vicky Losada. En Cádiz, a día de hoy, las jugadoras del equipo femenino son bastante reconocidas. Aún militando en la Segunda División Femenina, se han hecho un hueco en el corazón de los cadistas que vitorean sus goles y siguen su trayectoria.

En los comienzos, destaca un grupo de pioneras que se lanzó a una aventura vetada a la mujer: crear un equipo de fútbol. El Balón de Cádiz Club Femenino contaba en su plantilla con María Ángeles Barrios, Esperanza Gámez Sánchez, Margarita Delgado Cervantes, Mari Paz Giles Garrido, Josefa Bazán Yuste, María Cózar Romero, Mari Carmen Delgado Cervantes, Ana María Otero Cuesta y Marisa Barrera Martínez. Y, por supuesto, con el apoyo incondicional de José Miguel Caneda, su entrenador.

En los años 70 el fútbol femenino era un “juego tonto” de mujeres

En un mundo de hombres, recuerda Ana María Otero que debían llevar las equipaciones usadas y que eran tachadas de «marimachos». 

Corrían los años 70 y, como sabrás, comenzaba la apertura europea, pero la mujer seguía siendo infravalorada en todos los aspectos. Sin embargo, estas 12 mujeres no se dejaron amedrentar. Aunque les costó insultos y hasta la pérdida de algún trabajo, sabían que querían jugar al fútbol y estaban dispuestas a conseguir su objetivo.

Tuvieron que enfrentarse a múltiples adversidades. Incluso llegaron a manifestarse frente al Ayuntamiento, en aquellos años presidido por Jerónimo Almagro de Oca, para conseguir un lugar donde entrenar. Se les había prohibido usar los bajos del estadio Ramón de Carranza que, por entonces, veía cómo el equipo masculino lograba el ascenso a Segunda.

La ciudad vivía el fútbol, pero el femenino era tomado a broma. Que un grupo como ellas quisiera pegarle patadas a un balón no era más que un juego tonto de mujeres queriendo ser hombres. Un claro ejemplo lo puedes encontrar en la película ‘Las Ibéricas F.C.’ (Pedro Masó, 1971), cuyo tráiler ya lo dejaba claro: «11 chicas, 11 sueños, 11 lindos minishorts«. Era otra época, sin duda.

Con la motivación de Esperanza

La idea surgió de Esperanza, mientras en la plaza de San Juan de Dios veía en la prensa los partidos que jugaban las folclóricas, pensó que ellas también tenían derecho a jugar. Frente al machismo que se veía en el cine o en las retransmisiones del mítico Matías Prats, Esperanza, Margarita, Mari Carmen, María, Ana María, Josefa, Mari Paz, María Ángeles y Marisa, no se rindieron. Con los pocos medios que tenían, se lanzaron a marcar goles al machismo.

Dicho y hecho, Esperanza reunió a 12 amigas y se lanzaron a buscar el apoyo del Balón de Cádiz, que les cedió botas, equipaciones y les ayudó en su gira por los pueblos de la provincia. Lo que los hombres veían como un juego, para ellas era un triunfo y, cada uno de los tantos marcados por el Balón de Cádiz era un gol a favor de la presencia de las mujeres en el deporte.

Reconocimiento de la ciudad de Cádiz a sus jugadoras

Se convirtieron en unas adelantadas a su tiempo y, durante años, su hazaña pasó desapercibida hasta en la ciudad andaluza. Tuvo que llegar la reinvención del Trofeo Carranza, en 2019, para que sus nombres salieran a la luz. El Cádiz C.F. y el Ayuntamiento de la ciudad decidieron volver a reunirlas y ofrecerles aquello que el pasado les había negado: reconocimiento y visibilidad.

Como ves, se adelantaron 50 años a su tiempo. Hoy, el nombre de las 12 jugadoras del Balón de Cádiz femenino hubiera sido coreado en Carranza.


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