Margarita Salas, la científica que abrió camino en un mundo de hombres

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Margarita Salas

España está de luto y el mundo de las ciencias totalmente conmovido por la muerte, a los 80 años, de Margarita Salas, tras una trayectoria de vida inmejorable.

Se trata de una mujer valiente que se adentró en un mundo solo reservado para hombres. Una mujer que se convirtió gracias a su lucha y perseverancia en una de las mayores eminencias científicas de nuestro país.

De vocación, científica. De corazón, audaz

Nacida en Asturias e hija de médico y maestra, Margarita confesaba no haber sacrificado nada y haber hecho lo que había querido. Pero lo cierto es que su historia está llena de anécdotas que demuestran que su sacrificio fue incuestionable.

Desde muy joven, Margarita se apasionó por la ciencia e hizo de esta su fuerza motora. Así, se convirtió en bioquímica y pionera de la biología molecular,  todo un referente para las presentes y futuras investigadoras a nivel mundial.

Además de trabajadora incansable, Margarita fue referente feminista y la primera mujer científica con un lugar en la Real Academia de la Lengua.

Toda una vida dedicada a la investigación

Incluso habiéndose jubilado, Margarita acudía religiosamente y a diario a su puesto de trabajo donde, incansable, buscaba respuestas a teorías sobre la genética y a enzimología. Y es que, según ella misma contaba, “su vida era el laboratorio”.

Entre otros muchos logros, destaca su mayor aventura científica: el descubrimiento de una técnica que permite amplificar las muestras más pequeñas de ADN en cantidades suficientes para hacer un análisis genómico completo. Algo que a día de hoy es la base de la genética moderna, con aplicaciones en todo tipo de campos.

Así, la inventora de la patente más rentable de nuestro país fue una de las mujeres que más han aportado en el último siglo al mundo de la ciencia.

Prudente, pausada y segura. Así era Margarita Salas

Lo cierto es que al hablar, transmitía la sabiduría propia de quien ha estado en formación continua, de quien ha vivido muchas vidas, de quien ve al otro como un amigo y le tiende su brazo. Cercana y afable, Margarita era un ejemplo de paciencia, perseverancia y buen hacer.

Casada con el científico Eladio Viñuela, con quien compartía música, viajes y, por supuesto ciencia, y discípula del Premio Nobel Severo Ochoa, la realidad de sus tiempos no le hizo justicia y hasta nuestros días no se le ha reconocido su valía como investigadora en un mundo dominado por hombres.

En el último homenaje a su figura, se destacó que todos los méritos que ha conseguido Margarita Salas se ven acrecentados por su condición de mujer. Porque lo cierto es que todavía en el siglo XXI, la igualdad de género no es plena y son muchas las mujeres que se enfrentan a una situación similar a la que vivió Margarita Salas, que ahora y siempre será un referente para todas.