Fundación Ana Bella: una red de mujeres supervivientes

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Mujer Maltratada

“La violencia contra las mujeres no es una lacra social, es una vulneración de los derechos humanos. Cuando salí de la casa de acogida, cuando estaba por fin a salvo del maltrato, seguía sin poder dormir. Porque sentía el terror silencioso de tantas mujeres que en esos momentos estarían viviendo lo que yo sufrí durante 11 años. Solo quise contar mi historia para ayudar a las mujeres invisibles a que rompieran el silencio y tuvieran la oportunidad de comenzar una vida feliz.”

Este es el testimonio de Ana Bella, fundadora de una asociación que defiende y protege la integridad femenina. Ana fue víctima de malos tratos durante un largo periodo de su vida y, ahora, a través de una fundación bautizada con su nombre, nos devuelve las ganas de movernos con pasión hacia lugares de justicia común.

La mayoría de las mujeres maltratadas son invisibles porque no se atreven a romper el silencio. Y es que las cifras no mienten, de 62.000.000 de mujeres maltratadas por sus parejas en Europa, solo el 14% pide ayuda.

La misión de la Fundación Ana Bella no es otra que la construcción de una sociedad igualitaria libre de violencia hacia las mujeres. Una red de mujeres supervivientes voluntarias que, desde 2002, actúan intentando que otras mujeres que aún no han podido ser valientes y empoderarse, rompan su silencio y vuelvan a sonreír.

UNA VOZ QUE TRASPASA FRONTERAS

Funcionan desde la comunidad, apoyadas por medios de comunicación, administraciones públicas y empresas, con el objetivo de ayudar al mayor número de mujeres posible. Así, y desde que Ana Bella fuera elegida Emprendedora Social de Ashoka en 2010, su fundación se ha convertido en un referente mundial y ha recibido reconocimientos como el del Ministerio de Sanidad e Igualdad (Madrid 2011) o el Premio del Observatorio Contra la Violencia de Género del Consejo General del Poder Judicial. Más aún, cuenta con la aprobación y el aplauso de proyectos de reconocimiento mundial en innovación y empoderamiento femenino.

“Nosotras usamos nuestro amor, nuestro tiempo y nuestra empatía para acompañar a las mujeres maltratadas hasta donde nos es posible, pero una vez que salen de las casas de acogida necesitamos medios económicos para que recuperen su vida no como víctimas dependientes de un subsidio, sino como mujeres supervivientes y felices, capaces de actuar como agentes de cambio social ayudando a otras mujeres”.

Amor o muerte. Ana Bella cuenta en primera persona su historia personal. Una historia, que a pesar de haberle robado algunos años de su vida, le ha hecho resurgir cual Ave Fénix transmitiendo a otras mujeres su ilusión, sus ganas y su fuerza.

Su mensaje ha llegado a muchos lugares del planeta. Por eso, la Fundación Ana Bella cuenta con una red internacional de 20.000 voluntarias en todos los países hispanohablantes, además de Canadá, USA y Rumania.

“Las mujeres supervivientes no somos el problema, somos parte de la solución”

“Estamos redirigiendo la energía social negativa desde la violencia hacia una energía positiva de empatía y productividad. Las mujeres supervivientes no somos el problema, somos parte de la solución y, en nuestro camino de empoderamiento, dejamos de ser víctimas para convertirnos en mujeres victoriosas que actúan como agentes de cambio social”.

Proyectos que hacen de este mundo un lugar con sentido. Proyectos donde las mujeres cobran la fuerza que un día la historia les robó. Proyectos en los que todos deberíamos estar involucrados, recordando una vez más, que quien asegura el bien de los demás ya tiene asegurado el suyo propio.