Hedy Lamarr, musa del erotismo en el cine e inventora del Wifi

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Luchó contra los nazis, protagonizó películas inolvidables y fue la inventora del Wifi 50 años antes de que éste se popularizara. Hedy Lamarr fue fuente de inspiración para los dibujantes de ‘Blancanieves’ y ‘Catwoman’. Además protagonizó el primer desnudo en la gran pantalla e inventó numerosos artefactos precursores de avances que hoy en día reconocemos como indispensables.

Hedwig Eva María Kiesler, más conocida por su nombre artístico, Hedy Lamarr, nació en 1914 y marcó un antes y un después, tanto en las comunicaciones inalámbricas como en el erotismo universal. ¡Resulta sorprendente pero es tan real como su biografía!

De madre pianista y padre banquero, esta sex symbol resultó ser una de las mejores aliadas de los americanos durante la Segunda Guerra Mundial. Sensual, deslumbrante y superdotada. Una mujer libre nacida, como muchas otras de su género, en la época equivocada. Y es que Lamarr fue víctima del machismo de aquellos años y luchó por su integridad de manera constante.

HEDY LAMARR, UNA HISTORIA HECHA VIÑETA

Hace unos días, su nombre ha vuelto a protagonizar contenidos debido a la publicación de un cómic llamado ‘Objetivo Hedy Lamarr’ que lanza al mercado el sello valenciano Grafito Editorial. Icono del erotismo, su película ‘Éxtasis’, en la que se muestra completamente desnuda, fue condenada por el Vaticano y prohibida en EE.UU. Fue calificada en su día como “la actriz más bella del mundo”, pero tal vez eso sea lo menos significativo de su historia. ¡Tan deslumbrante como su físico era su cerebro!

Lamarr fue una inventora escondida en el taller de su casa. Fue participante de proyectos muy ambiciosos, como la primera versión del espectro ensanchado que permitiría las comunicaciones inalámbricas de larga distancia. Además, esta ingeniosa austríaca creó un escudo antiaéreo e ideó un nuevo tipo de alas de aviones inspiradas en las formas fisionómicas de los pájaros y los peces.  Pero es solo una parte de la actriz. También mostró talento para la ingeniería y la mecánica desde muy joven, pero su amor por el cine le hizo dejar sus estudios en estos campos y dedicarse en cuerpo y alma a la gran pantalla.

Su historia no tiene desperdicio, pero como ocurre con casi todas las mujeres de este periodo histórico, su labor no fue reconocida a tiempo

Y así, sucedió que Fritz Mandel, millonario austriaco fabricante de armas, no pudo resistirse a sus encantos y en un intento de poseerla la sedujo con intenciones maritales. Poco tiempo después de la boda, Lamarr descubrió que su marido era amigo personal de Hitler y Mussolini y que su cometido principal era vender armas a los nazis. Para añadir más drama a la historia, el magnate resultó ser un maltratador y celoso patológico, complicando la existencia de su recién estrenada esposa. Mandel vigilaba a Hedy con guardaespaldas y de forma constante, pero la agudeza mental de nuestra heroína ganó la batalla, en una fuga digna de una película del oeste.

HEDY LAMARR, AVENTURA EN LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL 

Se disfrazó de criada y se marchó a París y Londres, de ahí a EE.UU., promocionando su fama en Europa y persistiendo en su tarea de ser intérprete. Hollywood se fijó en ella, pero enseguida empezó la Segunda Guerra Mundial y modificó su quehacer temporalmente, impulsada por el odio a su marido y al bando nazi, vendiendo bonos de guerra para recaudar dinero para el ejército americano. Además, ofreció a los yankees un sistema guiado para torpedos de cosecha propia, sistema precursor del Wifi.

Sería ya en 1960 cuando una serie de ingenieros revisaron la patente y se maravillaron ante un magnífico sistema de salto de frecuencia. Fue así como el diseño de Lamarr pasó a ser clave tanto en la Crisis de los Misiles de Cuba como en la Guerra de Vietnam. Actualmente, está en la base de todos los sistemas de telecomunicación.

Pero nadie le pagó su esfuerzo y los 30.000 millones de dólares que debió haber ganado y que jamás recibió se marchitaron en el olvido.  En mayo del 90 y gracias a la publicación de un artículo sobre ella en la  revista Forbes, Lamarr es reconocida por su legado. Pero para aquel entonces, ya era una anciana con problemas económicos y con una entereza caduca. Murió en Florida en el año 2000.

Otra historia más de una mujer a la sombra en un mundo de hombres. Otra biografía femenina que ve la luz años más tarde de su merecido reconocimiento. Otra víctima de su tiempo que, esta vez en forma de cómic, nos dará una lección de integridad y firmeza.