Henrietta Lacks, una heroína científica cuyas células resultaron inmortales

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Células HeLa

Henrietta Lacks transformó el mundo de la ciencia en los años 50. Esta mujer es mundialmente conocida por ser la fuente de células que forman la línea HELA, primeras células humanas inmortales, células que han sido de gran ayuda en todo el planeta para la investigación médica.

QUIÉN FUE HENRIETTA LACKS

Nació en 1920 en Roanoke, Virginia. Trabajó desde niña en una plantación de tabaco y se casó, a muy temprana edad, con Day Lacks, un familiar suyo con quien emigró al norte. Tuvo cinco hijos.

A los 30 años acude al único hospital de negros de la zona de Baltimore, Johns Hopkins Hospital por un fuerte dolor estomacal. Se intuye embarazada, pero nada más lejos de la realidad. Henrietta Lacks tiene un cáncer cervical que acaba con su vida en menos de un año.

Las células del tumor de Henrietta Lacks llegaron hasta el laboratorio del Doctor George Otto Gey gracias al ginecólogo que la atendió en Johns Hopkins. Este, quiso mandar una muestra a su amigo e investigador, cogiendo parte del tejido y haciéndoselo llegar de inmediato. El Doctor Gey enseguida notó algo insólito en estas células malignas. A diferencia del resto, que sobrevivían solo unos días, las células de Henrietta sobrevivían fuera del cuerpo humano, más aún, se reproducían a una velocidad escalofriante. Y así, surgieron las células HELA (que hace honor al nombre y apellido de la protagonista de esta historia) revolucionando el mundo entero.

LA HISTORIA INIGUALABLE DE HENRIETTA LACKS

El científico e investigador Jonas Salk utilizó estas células para desarrollar la vacuna contra el polio, hecho que causó abundante interés entre las masas. Al ver crecer la demanda, los científicos familiarizados y en posesión de las células HELA, las clonaron. 

En la actualidad, más de diez mil patentes han sido registradas bajo este nombre. Y es que estas células han servido para estudiar múltiples enfermedades y probar la sensibilidad humana frente a nuevas sustancias y productos. A pesar de considerar el envío de estas células a laboratorio un acierto para la ciencia, se han abierto numerosos debates y ha surgido grandes polémicas, ya que jamás hubo conocimiento ni consentimiento de Henrietta Lacks o de sus familiares.

Es por este motivo, que en febrero de 2010, Johns Hopkins (el hospital donde fue atendida Henrietta) publicó la siguiente declaración sobre las muestras cervicales que se tomaron de Lacks sin su consentimiento. “Johns Hopkins Medicine reconoce sinceramente la contribución a los avances en la investigación biomédica que han hecho posible las células Henrietta Lacks y HeLa. Es importante tener en cuenta el momento en que se tomaron las células del tejido de la Sra. Lacks, la práctica de obtener el consentimiento informado de la célula o los donantes de tejidos eran esencialmente desconocidos entre los centros médicos.

Nadie le pidió permiso ni a ella ni a ningún familiar para usar sus células

Hace sesenta años no existía una práctica establecida para solicitar permiso para extraer tejidos con fines de investigación científica. El laboratorio que recibió las células de la Sra. Lacks había demandado muchos años antes la obtención de células de cualquier paciente diagnosticado con cáncer cervical como una forma de aprender más sobre una enfermedad grave que se cobró la vida de tantas personas. Johns Hopkins nunca patentó las células HeLa, ni las vendió comercialmente, ni se benefició a nivel económico. Hoy, Johns Hopkins como hospital, y algunos laboratorios científicos “obtienen constantemente el consentimiento de aquellos a quienes se les pide que donen tejidos o células para la investigación científica“.

Las organizaciones que se han beneficiado de Hela han reconocido públicamente las contribuciones de Henrietta Lacks a la investigación. Pero las células que le quitaron la vida, han salvado a millones de personas. Independientemente de las circunstancias, esta es la historia de una heroína científica. La vida de Henrietta Lacks fue breve pero inmensa y su labor, inolvidable.