Miriam Gutiérrez: “En la vida, cuando te dan un golpe, tienes dos opciones: gritar o asumir”

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La vida a veces nos pone delante de los combates más difíciles, sin ni siquiera habernos entrenado para ello. Golpes que hay que esquivar con valentía y decisión. Aunque en el caso de Miriam Gutiérrez, campeona de España de boxeo, el destino le tenía preparado un combate fuera del ring: hace catorce años fue víctima de violencia machista.

“Muchas veces la vida te pone pequeñas piedras en el camino, tú tienes que coger y aprender”, afirma la boxeadora. Explica que en la vida real, cuando te dan un golpe, tienes dos opciones: gritar o asumir, y luego solucionar. Y aunque en el ring sabe cómo funcionan las cosas, recuerda que en su día no supo qué hacer frente a ese golpe.

“Cuando me vino ese golpe, no supe qué hacer”

Dentro de las redes del ring, Miriam Gutiérrez pertenece a la categoría de superligero con un peso de 61,200kg y tiene siete títulos a sus espaldas, ha sido siete veces campeona de España. “Siete presentados y cinco disputados, pero todos ganados”, cuenta. La joven promesa empezó con catorce años haciendo full-contact, y su camino prosiguió hacia la linde del boxeo amateur, alcanzando más tarde el nivel profesional. “Y ahora vamos avanzando para lo próximo que nos venga, que será el europeo y luego, en el futuro, el mundial”, explica.

LA ÚLTIMA BATALLA DE MIRIAM GUTIÉRREZ

¿Un golpe que le guste mucho? Es el crochet de izquierda o el upper de derecha. Pero reconoce que en el campo profesional, para poder seguir llevando el control, es el golpe izquierda, un golpe continuo”. Es decir, se trata de ir “golpeando siempre con esa mano para nivelar y que no se te acerque o para tú tener el control y saber cuándo tienes que soltar una serie de golpes”. Pero siempre con el jab.

Su última batalla, la que ha ganado en Torrelodones (Madrid), recuerda que “no es que fuera difícil, porque la chica era guerrera, muy guerrera, iba todo el rato hacia el frente”. Sin duda, el deporte para Miriam ha cobrado una vital importancia en esta nueva etapa de la vida en la que se encuentra sumamente feliz. “Y la verdad es que es una pelea en la que he disfrutado mucho porque me ha dado la opción para ver todo lo que yo he trabajado y… ha salido todo lo que yo he entrenado y me ha gustado poder expandirme en todos los movimientos y acciones”, dice.

Fot.: Adrián Rubio Moreno

Cuando está en un combate, para evitar los golpes, lo que se debe hacer es “bailar”. La técnica es esquivando e intentar que no te toque, hay que bailar mucho en el ring. Y en un caso de que se te venga muy a ti lo que hay que hacer es cogerla y girarla. Intentar darle la vuelta. Pero en la vida real es muy diferente. “En su día cuando me vino ese golpe no supe qué hacer”, asume.

“Porque lo que quiero en la vida es estar feliz para poder disfrutar de ella”

Pero ahora ha aprendido. No quiere una persona a su lado que no la respete: “Ni psicológicamente ni físicamente, no quiero que una persona venga a avasallarme, porque no se debe y porque lo que quiero en la vida es estar feliz para poder disfrutar de ella”. Estar en pareja se trata de “no tener al lado a una persona que te intente hacer cada vez más pequeña, eso es un querer feo”. Concluye afirmando que “una persona así no te quiere, porque no tiene ningún tipo de sentido”.

POR QUÉ SE DEBE DENUNCIAR LA VIOLENCIA MACHISTA

Pero todo combate ganado, aporta una lección. Miriam lo que ha aprendido es que no quiere una persona así en su vida. “Quiero sonreír, quiero disfrutar, quiero tener siempre a mis amigas y mis amigos, y ahora mismo a la persona que amo. Pero que te ame de verdad. Lo otro no es amor, eso no es nada…”.

Los recuerdos de aquellos días, mientras relata la historia, despiertan la empatía de cualquiera. “Lo que le pasa a una persona al estar dentro de ese círculo, es que no sabe si llega a ser verdad lo que ocurre o tiene razón lo que te está diciendo”.

“Yo llegué a dudar de mí, de que a lo mejor yo me estaba portando mal. A lo mejor tenía que cambiar mi forma de vestir, a lo mejor tenía que cambiar mi forma con la gente. Te llega a hacer dudar, y eso que esa persona tiene pocos sentimientos. Pero yo no tenía ni autoestima”, argumenta.

“A lo mejor yo me estaba portando mal. A lo mejor tenía que cambiar mi forma de vestir”

Aquellos días consumieron a Miriam. “Me consumió en todos los aspectos. Yo dejé de ser en poco tiempo la persona que era”. Y por eso ahora entiende perfectamente a muchas mujeres que no son capaces de avanzar sin que les den la mano para ver que hay luz detrás del túnel. “Es que es algo complicado, yo pensé que nunca caería y caí pero de lleno”, sopesa.

La Reina, como es conocida, se dio cuenta de todo cuando recibió el embiste definitivo. A pesar de que el maltrato que recibía era a base de agarrones, empujones o en un constante machaque psicológico, recibió un único golpe fuerte que le hizo caer al suelo. “Fue un solo golpe el que me hizo abrir los ojos, un golpe justo cuando yo iba a dar a luz”, señala.

LA NUEVA VIDA DE LA REINA

Tuvo que pasar un día entero en urgencias comprobando que su futura niña seguía teniendo latido. “Después de ese golpe brutal que me dio con el puño cerrado en mi cara fue cuando yo caí al suelo, pude poner mis manos para que no me hiciera daño en la tripa, y a los dos días tuve que ir al hospital porque estaba rompiendo aguas”. Y fue a partir de ahí cuando cambió todo.

Puso la denuncia y su vida dio de nuevo un giro de 180º. “Fue despacio, pero había muchos inconvenientes, hace 14 años aún se tenía mucho miedo”, indica. Ahora existe otro tipo de protocolo de la policía para llevar casos semejantes.

Sus entrenamientos son “una locura”.  “Ahora es cuando más odio a mi entrenador”, dice entre dulces risas de aprecio. Los entrenamientos son duros y largos, pero admite que la recompensa es satisfactoria. Entrena cada mañana la parte física, en un centro situado por el paseo de Extremadura de la capital madrileña, y por la tarde técnico-táctico. ¿Su objetivo? Quiere ser la mejor boxeadora del mundo. Y no tiene ninguna duda de que logrará lo que se propone.

Hoy vive con su marido, al cual ama profundamente. Y tiene dos hijos, un niño y una niña, a los que les ha inculcado la pasión por el deporte y el valor del respeto mutuo. Cada día se dibuja en su hogar una bella estampa alrededor de la mesa, momento en el que aprovechan para desconectar de los móviles y las redes sociales y conectarse entre sí. Sin duda, el final feliz que Miriam, la campeona de España de boxeo, La Reina, se merecía.