Mama se va a la guerra: “Después del cáncer, siento que todo el mundo va en una dirección y yo camino en otra”

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La carrera que ha puesto en marcha a Cristina Inés nada tiene que ver con la que lleva corriendo desde hace tiempo, demasiado para tener solo 30 años. Ahora, se mete dentro de un coche y ejerce de copiloto de rallies. Una aventura que llegó así por casualidad y con la que confiesa sentirse feliz. Eso sí, ella nunca deja al lado la enfermedad que ha marcado su vida para siempre. ¿Y en el capó del coche? Un gran lazo de color rosa junto a la leyenda “A fondo con el cáncer” que le grita al mundo por qué está ahí y quién es. Así se dibuja el presente de Cristina.

“Es un pulso más que le echo a la vida. Si yo dentro del coche pongo la vida al límite es porque lo he decidido yo”, cuenta Cristina, copiloto en competiciones como Retrocars. Durante dos años, fue al revés: la vida le puso al límite a ella. Pero ahora argumenta que la vida “me ofrece esta posibilidad y siento adrenalina pura, es un entreno brutal contigo misma… De hecho, llámame ñoña, pero lloro cada vez que acabo una carrera”.

Hace ya casi tres años que a Cristina le diagnosticaron un cáncer de mama. Y desde entonces su vida ha transcurrido entre hospitales, pruebas médicas, salas de aislamiento, sesiones de quimioterapia… Por ella o por su hija pequeña, a la que con poco más de un año le diagnosticaron la misma enfermedad que, finalmente, no pudo superar.

“Llámame ñoña, pero lloro cada vez que acabo una carrera”

“A Martina le debo la vida que ella no pudo vivir. Cualquier manera de reaccionar ante esto es muy respetable pero siempre pienso que yo, como madre, hubiese sido muy egoísta si me hubiese rendido. Yo me he curado de lo que ha matado a mi hija y esos sentimientos son muy difíciles de gestionar. Pero un día pensé: a ella no le han dado opción y tengo que vivir todos los días por ella. También podría haber optado por meterme debajo de la manta… Y lo haría muchos días. Pero al final te tira, todo lo que ella peleó con 17 meses y nunca se rindió. Y hubiese sido como fallarla. Mis hijas son el verdadero motor de mi vida. La pequeña Martina y Lucía, la mayor, porque ella me rescata todos los días”.

MAMÁ SE VA A LA GUERRA

Al mismo tiempo que comenzaba con el tratamiento para tratar su enfermedad, Cristina decidió abrir una cuenta en Instagram #Mamasevaalaguerra. “Era febrero de 2016. Fue por casualidad, por el hijo de una amiga. ¡Yo me creía moderna porque tenía una cuenta en Facebook! Pero la abrí y durante una sesión de ocho horas de quimioterapia, sentada y aburrida, me dije: ‘¡Pues la utilizo como un diario!’.

 

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. 1 de Octubre, doy por finiquitado mis pasos por quirófano. Después de estos tres larguísimos años y tras pasar cinco veces por ellos con sus respectivos nervios y miedos, ya puedo decir ¡FIN! Cierro una etapa, mi querida cirujana en breve me da el alta, ojalá algún día pueda decir lo mismo de mi oncóloga, entonces eso ya será la repera. De momento aquí estamos, estrenando octubre por todo lo alto, con este conjuntazo que nada me ha hecho más feliz que lanzarlo a la basura en cuanto he podido, paso firme, cabeza bien alta y pensamientos a modo grito de guerra: ¡¡¡SEGUIMOS CRISTINA!!! Sí, suena a fliparse mucho, pero no hay nada como fliparse de esta manera, fliparse de vida. Aquí la señorita, cada vez que le tocaba tumbarse en un quirófano se ponía a llorar como una magdalena, algo inevitable tu. Ha sido una sensación de ir pasando una jodida carrera de obstáculos, ¡y qué carrera! Y hoy, he llegado a una de sus metas, con muchos rasguños en el cuerpo y en el alma, pero he llegado. Hoy, volverá a ser uno de esos días que el cáncer te marca en la agenda para siempre, y yo voy a seguir peleando para ver pasar muchas hojas de mi calendario… . . . ¡Feliz día, feliz vida! 😘☘💚🐼✌© . . #historiasdeuncancer . . #cancer #cancerdemama #cancerinfantil #fuckcancer #cancersucks #cancersurvivor #cancerfighter #breastcancer #mamasevaalaguerra #afondocontraelcancer #teamlove #vida #life #instamoments #lifestyle #blogger #bloggerlife #mami #instamami #photography #mañanadehospital #quirófano #bellvitge #fin #promesas #nosueltotumano #unpetóalcel #13

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Un diario en el que reflexionar sobre todo lo que te ha aportado esto a lo largo del día. Lo quería hacer realista, pero no para contar si he vomitado o no me puedo levantar, sino para plasmar todo lo que la enfermedad me ha aportado. Y entonces empecé a escupir y a escupir, y me di cuenta de que, sin querer, llegaba a muchísima gente. Así descubrí que necesitamos escuchar a la gente de la calle, a la gente real… Por desgracia es más gente la que lo pasa más mal que bien. La gente se aferra a la persona que, después de pasar lo que ha pasado, aún tiene ganas de reír y de vivir. Es esa colleja de realidad, ¿y yo por qué no?”.

Cristina tiene más de 60.000 seguidores en la red, entre ellas Sara Carbonero, Nuria Roca o Martina Klein. Seguidores fieles que comentan cada publicación o que la escriben para agradecer sus palabras. Medios de comunicación y organizaciones como Malas Madres la reclaman y se ha convertido en altavoz de la enfermedad. “Creo que lo estoy haciendo bien. Además, me emociona mucho todo esto porque cuando a mí me sigue una madre que me dice ‘Mi hija con 16 años tiene un linfoma de Hodking y llevaba dos meses del sofá a la cama y de la cama al sofá, pero desde que te sigue ha cambiado su vida’. ¡Eso sí que es para mí una satisfacción!”.

Han sido muchos meses de dura lucha y ahora toca echar la vista atrás y sacar conclusiones. “Ahora no sé ni yo cómo estoy”, dice. “Cuando estás en plena guerra y te toca pelear por lo que te pertenece, por tu vida, no te da tiempo ni a pensar en qué estás metida”. Así, confiesa que cuando llega el momento de parar le solía entra el bajón, se sentía como perdida. “Siento que todo el mundo va en una dirección y yo camino en otra”, afirma. “Lo hablo con mis amigas que también han tenido cáncer y decimos que hemos llegado a ser tan frías y a la vez tan sensibles, y las hemos pasado tan canutas que parece que vamos en otra dirección”.

No todo el mundo puede ver la vida como tú porque, por suerte, no todo el mundo lo ha vivido y no te entienden. Y a veces frustra. Hablar entre nosotras nos alivia muchísimo… Ni siquiera nos entiende al 100% la gente que lo ha vivido de cerca”. En este sentido, Cristina lanza un mensaje claro porque “poco se habla de los que se sobreviven y el apoyo sicológico es tan importante después como durante la enfermedad”.

RECUPERAR EL DÍA A DÍA

En estos momentos, uno de los asuntos pendientes de Cristina es recuperar la normalidad de la vida diaria, aunque obviamente su vida nunca ya será igual. “Ahora tengo revisiones cada tres meses y las pruebas del estudio genético en el que participio para adelantarse el cáncer”, afirma.

Además, participa en charlas, colabora con algunas ONG, hace entrevistas e intenta que su hija mayor lleve una vida normal. “Ella sabe que a su hermana se la ha llevado un cáncer y que su madre tiene cáncer.

“Entonces, te tienes que sentar con ella y decirle: cariño, es una enfermedad muy grave pero mamá está aquí. Algunos sobreviven y otros no, y no vayas a creer que mamá también va a morir de esto”, recuerda emocionada. Cristina de pronto tiene los ojos vidriosos cuando habla de cómo su hija mayor tuvo que enfrentarse a todo esto con solo cinco años. “Desde el minuto cero, desde que el cáncer entró por casa se le ha hablado de una manera muy natural. Nunca se le ha tratado a engañar”, relata.

Pero el miedo no pudo con ninguna de las dos. “La pobre no podía hacerse monstruos. En el fondo, es lo que yo le transmito: normalizar la enfermedad. Lucía me lo ha puesto muy fácil porque igual que se lo ha tomado bien, podía estar pataleando y enfadada. Hay días en los que yo no podía hacer de madre… y se podía haber enfadado porque tenía 5 años y no le tocaba. Lo ha hecho muy llevadero y me ha dado toda una lección”.

Pero no todo ha sido tan sencillo. También ha tenido que enfrentarse a las críticas de los que no entienden que, después de todo lo que ha pasado, tenga fuerzas para volver a sonreír, para ilusionarse, para levantarse por las mañanas con ganas o para volver a enamorarse. “Es mi amigo de toda la vida, el que fue mi novio con 13 años, y 11 años después nos hemos reencontrado”, concluye. “Fue él quién me comentó que estaba buscando un copiloto. Estuvimos probando a ver si éramos compatibles. Y sí, de hecho ahora es mi pareja”. Y así, entre el rugido de los motores surgió el final feliz con el amor como narrador de una conmovedora historia.