Por qué todos deberíamos ser feministas

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¿Alguna vez te has planteado como sería ver el mundo a través de las gafas moradas? El feminismo, desde la última gran movilización mundial derivada de pensamientos alineados con el #MeToo, ha alcanzado altas cotas de fortaleza. Desde grandes personalidades a personas de a pie de ambos sexos se han declarado feministas, afines a una ideología que aboga por la equidad. Pero, ¿por qué?

Durante los 60’ el feminismo alcanzó su mayor apogeo: fueron muchas mujeres las que salieron a la calle para reivindicar sus derechos

Hablar de feminismo no es sencillo, pues incluye movimientos políticos, culturales e incluso económicos – derivados de la distribución de la carga justa entre el trabajo en el hogar y fuera de él – para conseguir mayores derechos para la mujer. A través de los años se han visto diferentes definiciones de lo que realmente es el feminismo, pero siempre se ha concordado en la lucha por lograr la igualdad de derechos entre hombres y mujeres. Entre los logros obtenidos debido al feminismo encontramos el derecho al voto de la mujer y la igualdad ante la ley. Aunque aún hay un largo camino que debe ser explorado, cada día es más fácil recorrerlo.

QUÉ ES EL FEMINISMO

Durante la década de los 60 se vivió una etapa importante de la histórica lucha del feminismo, en la que muchas mujeres salieron de sus hogares para gritar y hablar sobre lo que pensaban; para dar a conocer su postura ante la vida, para criticar a la sociedad patriarcal que dominaba el mundo. Ahora gritaban para que su voz se escuchara: ¡Dejaron de guardar silencio!

Lucretia Mott o Elizabeth Cady Stanton, Kate Millet o la también literata americana Betty Friedan son algunos de los nombres más notables de la historia del feminismo por sus grandes logros sociales. Pero son otras voces aquellas que se han despertado para hacer un juicio objetivo sobre el papel y el valor del feminismo. Por intentar desprestigiar o como crítica constructiva, suele surgir una duda: ¿es el feminismo exclusivo? Es decir, si la raíz latina del término es femina – mujer –, ¿sería una forma de discriminar a los hombres en su definición?

De la misma manera en la cual el machismo busca ejercer un poder y control del hombre sobre el sexo opuesto, hay quien cree que el feminismo puede ser exclusivo desde su terminología. Pero, verdaderamente, no es así. La definición de feminismo se basa en exigir que hombres y mujeres tengan los mismos derechos: por lo tanto, se hace entrega de derechos al género femenino que durante la historia han quedado reservados solamente a los hombres.

IGUALDAD Y EQUIDAD

En este sentido, esas voces alzadas que han propuesto una distancia entre la paridad entre hombres y mujeres a través del feminismo, sugieren un cambio excepcional. ¿Y por qué no llamarlo igualitarismo?

La definición de la Real Academia Española recoge entre sus páginas el término al cual hace referencia la tan señalada palabra feminismo: igualdad. Así, expone que se trata de la “conformidad de algo con otra cosa en naturaleza, forma, calidad o cantidad”; o en su segunda acepción, como el “principio que reconoce la equiparación de todos los ciudadanos en derechos y obligaciones”.

No tenemos ni las mismas características físicas, ni biológicas, ni las mismas necesidades (Y menos mal)

Pero, cabe decir, que la genialidad del género es que no somos iguales. No tenemos ni las mismas características físicas ni biológicas ni las mismas necesidades. (Y menos mal). Pero… ¡Atención! Por eso hay que dejar claro en este punto que una cosa es la igualdad y otra es la equidad.

La equidad, nombre femenino, es la “cualidad que consiste en dar a cada uno lo que se merece en función de sus méritos o condiciones”. Además, en una segunda acepción, se refiere a la “cualidad que consiste en no favorecer en el trato a una persona perjudicando a otra”.

El término “feminismo” no busca excluir, no rechaza al hombre ni mucho menos. Simplemente, visibiliza a ese 50% de la población sistemáticamente ignorada hasta hace poco. Entonces, querido lector, si en alguna ocasión has tenido la sensación de que por abrazar el feminismo ibas a tirar piedras sobre tu propio tejado, te equivocas. Porque, al saber esto, descubres que con el feminismo apoyas el progreso de una sociedad más justa a través de la conexión directa con la mitad de lectores de este mismo artículo: las mujeres.


“Amurallar el propio sufrimiento es arriesgarte a que te devore desde el interior”
-Frida Kahlo-