Soy mujer: ¡No me interrumpas!

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 ¿Por qué interrumpimos a los demás?

Desde que somos niños se ha puesto mucho empeño en que no interrumpamos en mitad de una conversación, especialmente en las mantenidas entre adultos. Siempre se nos ha dicho que pidamos nuestro turno de palabra y se ha insistido en que es una cuestión de educación. Incluso en el colegio desde muy temprana edad y hasta haber terminado los estudios universitarios, se nos ha exigido levantar la mano expresando nuestro deseo de hablar, rebatir una idea o, en definitiva, hacer algún tipo de aportación.

Pero esta norma social parece que se queda ahí. En la práctica y vida real, los adultos interrumpimos constantemente. En cualquier conversación podemos observar cómo todos quieren hablar y cómo escuchar se relega inmediatamente a un segundo plano. A todos nos cuesta respetar las normas de conversación entre las que también se encuentran las de no cambiar de tema a nuestro antojo. Pese a que a todos nos molesta que nos interrumpan, no dejamos de hacerlo y esto se debe a que siempre nos hemos centrado en emitir y comunicar correctamente y no tenemos apenas interés en recibir y escuchar.

Otro de los grandes ejemplos de continuas interrupciones entre adultos es el que podemos ver en lugares como el Congreso de los Diputados, donde supuestamente se reúnen personas a cargo de un país y que deberían tener unas nociones básicas de protocolo. Así de normalizado está hoy en día el fenómeno de la interrupción.

Hay un grupo de personas que sufre principalmente esta falta de educación: las mujeres

Las mujeres del mundo de la televisión

Son numerosos los ejemplos de mujeres que se han visto interrumpidas en varios momentos por hombres. Desgraciadamente, este tema no parece ir a mejor con el paso del tiempo. Como dato curioso, la revista Time proponía hace relativamente poco el término “manterruption” para este tipo de situaciones combinando man (hombre) con interruption (interrupción).

Las raíces son de carácter machista

El hecho de que las interrupciones se produzcan más a menudo hacia mujeres es debido a que damos por supuesto que, cuando un hombre está hablando, es “porque tiene algo que decir”, algo importante o que puede interesar a más gente que cualquier otra aportación que pueda hacer una mujer. Este “principio de autoridad” explica dos ítems: los hombres tienden a hablar más y con más confianza, y las mujeres interrumpen más a otras mujeres que a hombres, debido a que “se tratan de igual a igual”.

Hay estudios que tratan de explicar todo esto. Uno de ellos fue llevado a cabo en las reuniones de una empresa tecnológica, donde se comprobó que los hombres no solo interrumpían más a todo el mundo, sino que lo hacían tres veces más a una mujer que a otro hombre. También se comprobó lo mencionado anteriormente: las mujeres se interrumpían unas a otras, pero solían dejar que los hombres terminasen de hablar. Cabe añadir que aquellos que más solían practicar la interrupción eran los hombres con cargos directivos.

Los hombres no solo interrumpen más, sino que lo hacen tres veces más hacia una mujer

Estas situaciones suelen cambiar cuando aumenta la presencia de mujeres en los diferentes ámbitos. Según Sheryl Sandberg, directora de operaciones de Facebook y Adam Grant, profesor de la Universidad de Pensilvania: “cuantas más mujeres entren en las escalas superiores de las organizaciones, más gente se acostumbra a que las mujeres contribuyan y lideren”.

Es necesario comprender y valorar la importancia de la buena educación en nuestro día a día. Comenzar con prácticas como la de escuchar en vez de dejarnos llevar por nuestros impulsos caprichosos de hablar. Ese podría ser un buen comienzo. Entre todos podemos hacer de éste un mundo más justo, solidario y de mejores formas que aquel en el que acostumbramos a vivir. Abramos nuestros oídos y pensemos antes de hablar.