Cómo lidiar con una relación tóxica

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¿Qué es una relación tóxica? Las personas somos sociables por naturaleza. Por lo general, sentimos una necesidad irrefrenable de intercambiar palabras, caricias, abrazos, besos o momentos con aquellos que nos hacen sentir bien, con aquellos que aumentan nuestra felicidad.

Ya sea dando un paseo, tomando algo o haciendo deporte, la interacción social es una parte altamente valiosa y necesaria para la salud mental de cualquiera. Ésta proporciona aprendizaje además de placer.

Desde la infancia aprendemos que no debemos hacer a los demás lo que no queremos que nos hagan a nosotros. Una lección de vida que identificamos fácilmente cuando nos dicen “no se muerde” o “no se pega, pero que se torna más complicada cuando crecemos y las relaciones de amistad se van a haciendo más complejas. En cualquier caso, todos sabemos cómo y cuándo nos hacen daño. Entonces… ¿por qué nos resulta tan complicado frenar a las personas que nos lo hacen?

QUÉ ES UNA RELACIÓN TÓXICA

Cuando una interacción social nos está haciendo daño se denomina relación tóxica. Así lo explica el espacio ‘Psycology Today’ en un artículo que dice: “Un comportamiento tóxico se extiende a casi cualquier escenario de nuestra sociedad”.

Su comportamiento es el que causa un efecto negativo en los demás

El ser humano además de social, es bueno por naturaleza, así que no se trata de evitar directamente la compañía de quienes consideres potencialmente tóxicos y hacerles el vacío, sino de intentar hacerles reflexionar hasta que sean conscientes del daño que están provocando sin darse cuenta.

La gente tóxica o con un comportamiento complicado influye en el ambiente laboral, familiar y social; y también en una relación de pareja podría ser motivo de desgaste. No obstante, identificar este tipo de actitud en personas de nuestro entorno a las que apreciamos, puede ser complicado y suele conseguirse con el tiempo.

CARACTERÍSTICAS DE UNA PERSONA TÓXICA

Detectar a este tipo de individuos exige tener en cuenta una serie de características que se mantienen estables en el tiempo:

  • Egocéntricas. Es un rasgo muy significativo. Hablan continuamente de sí mismas, les gusta ser el centro de atención y buscan una fuente para alimentar su egolatría.
  • Tienen una visión pesimista de la vida. Cuando una persona tóxica habla, lo hace a través de protestas o quejas. Suele circunscribirse al típico lado oscuro de los hechos, contagiando todo de pesimismo. Por eso resulta complicado sacar adelante tareas con este tipo de personas si están en tu equipo.
  • Ocupan el rol de víctimas. Suelen asumir de forma automática el rol de víctima para ser el centro de atención. Esta estrategia pesimista les sirve para ser validadas y disponer a su antojo de los recursos sociales de los demás, de su energía.
  • Carecen de empatía. Calibra tu estado emocional y compáralo con el de la otra persona. La gente tóxica carece de esta empatía primordial con la que ser conscientes del efecto de su dinámica sobre los demás. Ni pueden ni quieren ponerse en el lugar de los demás.
  • Hay un sentimiento que suele quemarles por dentro, y ese es la envidia. Suelen desear lo que no tienen y se caracterizan por tener malos pensamientos hacia los que han logrado lo que ellas creen que desean.
  • Son infelices y, además, seguramente carezcan de los conocimientos necesarios para poseer inteligencia emocional. No se responsabilizan de sus actos, no manejan sus emociones de envidia, no canalizan… No tienen solvencia emocional.
  • No se alegran por los demás. Los logros ajenos son un pesar para ellas. No dar aliento a los demás en épocas complicadas o descubrir que dedican frases puntillosas a aquellos que tienen éxito son motivos para reconocer a este tipo de persona de la que te tienes que alejar.

CÓMO PUEDO AYUDAR

Hay que ser conscientes de que todos podemos ser vulnerables a sufrir actitudes tóxicas en algún momento de la vida. Por esta razón es importante fomentar la introspección y analizar el punto de bloqueo para poder superarlo. Además, es conveniente que si detectas a una persona tóxica a tu alrededor le prestes ayuda, ya que en algún momento tú podrías necesitarla. Porque, insistimos, el ser humano, además de social, es bueno por naturaleza.