NO a la esclavitud infantil, 6 razones por las que erradicarla

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En esa fecha señalada pero en 1995, murió Iqbal Masih, un niño pakistaní que fue vendido al dueño de una fábrica de alfombras por su padre para saldar una deuda de 600 rupias (aproximadamente 9 euros). Iqbal tenía habilidades para el telar, pero los dueños de la fábrica eran hombres hostiles que le hacían trabajar más de 12 horas diarias y era sometido a brutales palizas.
El trato era que el niño trabajara hasta que la deuda estuviera saldada, pero los intereses se acumulaban año tras año. Iqbal estaba en tan malas condiciones físicas que, con 12 años, tenía la estatura de un niño de 6.

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La valentía del pequeño no evitó un final trágico

En 1992 logró escapar de la fábrica y denunció ante un sindicato los abusos de aquel triste lugar, la fábrica fue clausurada y su dueño encarcelado; desde entonces Iqbal ayudó a visibilizar la explotación infantil en su país.
Aquella acción hizo enfadar a cientos de dueños de “empresas” similares, y el 16 de abril de 1995 fue abatido a disparos desde una furgoneta.
Aunque la historia de Iqbal haya colaborado en la visibilización de la explotación infantil, estas situaciones se siguen viviendo día a día en decenas de países. Todos los niños tienen derecho a vivir en familia, en igualdad de oportunidades, derecho a la educación, al descanso y al esparcimiento, a una vida libre de violencia; derechos por los que luchamos con ahínco para proteger a los adultos del mañana.

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Este día se conmemora en todo el mundo para lograr una mayor concienciación

En 1959 se formaliza la Declaración de los Derechos del Niño, donde el trabajo forzado y la esclavitud quedan completamente prohibidos por las siguientes razones:
1. El trabajo afecta la salud y el desarrollo de los niños: los niños en proceso de crecimiento no deben ser forzados al trabajo ya que interrumpe su sano crecimiento y desarrollo.
2. El trabajo de menores afecta el acceso a la educación: estadísticamente, los niños que trabajan desde edades tempranas no terminan ni siquiera la educación básica.
3. No reciben un pago justo por su tiempo: ni se realizan en condiciones laborables mínimamente aceptables. Muchos de estos niños trabajan jornadas de 10 y 12 horas diarias, atentando contra su nutrición y crecimiento.

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Entre todos debemos decir NO al trabajo infantil

4. No se respeta su dignidad: forzarlos a realizar trabajos no aptos para su condición física o mental, como manufacturación industrial, deja huellas imborrables en su cuerpo y mente.
5. Los únicos que ganan son los “empresarios”: la explotación infantil nunca genera la cantidad de dinero necesaria para verdaderamente sustentar a una familia; por el contrario, los empresarios generan 10 veces o más lo que ganan los niños.
6. Una infancia arruinada perjudica la edad adulta: un niño que crece sin intimidad, alejado de su familia y sin libertades, se transforma en un adulto con altas posibilidades de replicar la violencia a la que fue sometido por otros.

Ayúdanos a decirle basta al trabajo infantil. Nuestros niños merecen crecer en un ambiente sano, digno y que fomente su crecimiento como adultos de bien.