ONG Low cost o cómo ‘un café’ puede cambiar el mundo

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Te despiertas, vas a la cocina y te preparas un café. Un acto que hacen millones de personas en el mundo cada día, de manera mecánica, para comenzar la mañana. Imagina que realizar este acto de manera virtual puede ayudar a mejorar el mundo.

#Share a coffee. Un café virtual que sabe a solidaridad

Es la historia de Melania Arias e Isabel Ramos. Estas dos jóvenes madrileñas, quisieron aportar su “granito”, en este caso de café, a mejorar el mundo en el que viven. Tuvieron la brillante idea de crear la plataforma Share a coffee for, a través de la cual puedes donar un café virtual con un coste de 2€ a diferentes proyectos solidarios por todo el mundo. Una ONG low cost basada en la pasión, la dedicación y el compromiso social. Atributos de sus dos fundadoras. Defienden con ilusión una idea auténtica, salida directa del corazón. Convirtieron un hábito cotidiano del día a día, como es tomarse un café, en un gesto sencillo y accesible para construir un mundo mejor. Su objetivo -aseguran- es “generar una nueva conciencia social que nos haga conscientes de que el valor de un café a este lado del mundo puede hacer posible un gran cambio en la vida de las personas allí donde más lo necesitan, además de cuidar y proteger nuestro planeta. “En un momento en el que a veces olvidamos que vivimos en un mundo global…” Melania e Isabel nos recuerdan que “lo que sucede aquí afecta allí. Estamos creando una comunidad de personas ayudando a personas”.

Isabel Ramos y Melania Arias, fundadoras de Share a coffee for

El poder de las pequeñas cosas

La cafetera virtual de shareacoffeefor.org comenzó sirviendo cafés, con su leche y con su azúcar, en una cafetería de Madrid. “Cafeteando” se organizó en un momento en el que miles de personas invadían “la Jungla”, campo de refugiados de Calais. Melania e Isabel sabían muy bien lo que ahí se vivía porque estuvieron de voluntarias sobre el terreno y habían colaborado con diferentes organizaciones para la recogida de material para su envío a diferentes zonas (Lesbos, Hungría, Calais…). Para los refugiados de la Jungla fue todo el dinero recaudado. Imposible quedarse impasible al ver las imágenes que llegaban desde el norte de Francia. Familias, niños, ancianos, hombres y mujeres que huían de la guerra que se libra en sus países de origen convirtiendo la desesperación en su compañero de viaje inseparable. En ese momento, estas dos madrileñas comprobaron de primera mano que España es solidaria. Que los españoles, pese a las dificultades, tendemos una mano amiga al que lo necesita. Así surgió la idea de intentar que toda la gente dispuesta a colaborar, y que ese día no estaba en esa cafetería de Madrid, lo pudiera hacer cómodamente desde casa, desde el bus o sacando un minuto en su trabajo.

Existen hasta nueve áreas con diferentes proyectos sociales

Hoy, la cafetera virtual sirve café en nueve tazas de colores. Cada color esconde proyectos brillantes en nueve áreas de ayuda diferentes: humanitaria, medioambiente, educación, infancia, mujer, personas mayores, social y emergencias, animales y salud. El cafetero solidario puede elegir a quien donar y saber que su café virtual ha llegado a su destino. Es aquí donde se encuentra la labor más ardua de esta iniciativa. Seleccionan cada proyecto con mucho mimo. Su mayor prioridad es la honestidad y la transparencia de cada proyecto: “El cafetero solidario tiene que estar tranquilo y saber en todo momento que su donación ha llegado a su destino. Y, para ello, trabajamos en comunicación constante con los proyectos a los que ayudamos, además de mantener una comunicación diaria con todos los cafeteros solidarios, informándoles de todo lo que se está haciendo a través de las redes sociales.”

Uno de los proyectos consistió en comprar material escolar para niños de Nepal

Si te preguntas si podrías cambiar el mundo con lo que vale hoy en día un café

Melania e Isabel saben que con muchos poquitos se consiguen muchos muchitos”. Con un solo café virtual se pueden comprar, por ejemplo, 10 panes y con 10 cafés, hasta 30 kilos de harina. Alimentos básicos necesarios para mantener a los cerca de 1.500 refugiados del campo de Nea Kavala, los pisos de acogida de Polikastro y ayudar a las calles de Tesalónica, en Grecia. Tu ayuda también puede contribuir a mejorar el medio ambiente. Con los 2€ de tu café virtual colaboras con la limpieza de un metro cuadrado del fondo marino del mar Mediterráneo, y así con distintas iniciativas. Los logros conseguidos les animan a seguir con ilusión en este proyecto. La cafetera virtual de Melania e Isabel humea solidaridad. Su máxima para seguir brillando es creer que los pequeños detalles son los que cambian el mundo.

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