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Mellizas e invencibles, así son las hermanas Sánchez Alayeto

Unidas desde antes de nacer e invencibles sobre la pista de pádel, Mapi y Majo son las número 1 del pádel femenino mundial. Inseparables fuera de las pistas e invencibles cuando cogen una raqueta, estas dos mellizas se han convertido en todo un referente del deporte femenino. Entrenan a diario para seguir creciendo y alcanzando nuevas metas, y sueñan con que el pádel sea un deporte olímpico alguna vez.

 

“Creemos que nuestro sueño es el que estamos viviendo. A todo deportista de élite le gustaría ser el mejor en su deporte, y nosotras a día de hoy ocupamos ese número 1 por el que trabajamos y nos sacrificamos cada día. Tenemos suerte de poder dedicarnos a lo que nos gusta. Pero ojalá el pádel llegue a ser deporte olímpico alguna vez y no seamos muy mayores para poder vivirlo dentro de las pistas (jajajaja)”, afirman Mapi y Majo.

Las gemelas atómikas
María pilar y María José, Mapi y Majo como se las conoce, son de Zaragoza aunque hace unos años dejaron todo y pusieron rumbo a Madrid para ser profesionales del pádel. Olvidaron sus trabajos -en una empresa de organización de eventos y como trabajadora social, respectivamente- para darse una oportunidad como jugadoras de pádel profesional. Un deporte que genera gran expectación en nuestro país y es el segundo deporte más practicado de España, pero que necesita más impulso para encontrar un lugar dentro del pódium. Estas dos hermanas, conocidas como las “gemelas atómikas”, realmente son mellizas: “Hay muchas anécdotas en las que nos hemos hecho pasar la una por la otra sin que se dieran cuenta, pero por lo general hemos sido bastante buenas y nos hemos portado muy bien (jajaja)”, aseguran.

Desde pequeñas han estado muy unidas, pese a las peleas y desencuentros que surgen en las buenas relaciones de hermanos. Mapi y Majo son un buen tándem que funciona a la perfección dentro y fuera de las pistas: “Los recuerdos que tenemos son bonitos. Aunque teníamos pequeñas peleas como todos los hermanos, siempre nos hemos llevado muy bien, hemos sido uña y carne y la una de la otra éramos nuestra mejor amiga.”, aseguran las deportistas.

Su vida siempre ha estado íntimamente ligada al deporte. Cogieron su primera raqueta de tenis a los 6 años en un club al que acudían en Zaragoza los sábados por la mañana. El gusanillo de las pistas de tenis entró en su vida y dos años después empezaron a entrenar en serio y a competir en esta modalidad, hasta los 19 años. Tiempo en el que ganaron diferentes campeonatos, entre ellos se alzaron como campeonas de España de dobles en 2003. Fue hace siete años cuando, cansadas, decidieron iniciarse en el pádel, un deporte que les ha llevado hasta lo más alto, alcanzando en la actualidad el número 1 del Ranking World Padel Tour.

Luchadoras y con gran fuerza interior, no han estado solas en esta aventura. Siempre han contado con el apoyo incondicional de los suyos: “Nuestros padres en primer lugar, junto a nuestros hermanos, siempre han estado con nosotras. La familia es un pilar fundamental en nuestras vidas. Además, siempre hemos contado con la ayuda y apoyo de nuestros amigos de toda la vida y, actualmente, tenemos el gran apoyo de nuestras parejas”. Pese a compenetrarse a la perfección dentro de la pista, aseguran que a veces es difícil no perderse el respeto. Ya se conoce el dicho, que “la confianza da asco”, y en este caso la conexión se produjo hace 33 años. Pese a ser iguales por fuera, son muy distintas. Quienes las conocen, aseguran que Majo tiene más carácter y se exige mucho más, mientras que Mapi es más sosegada y muchas veces no se valora lo suficiente. Ambas tienen fuerza, garra y ganas de superarse. Quizá todo ello es la combinación perfecta para conseguir vencer cada rebote y pelear cada pelota al máximo.

Un ejemplo de lucha y esfuerzo
Para conseguir llegar hasta el número 1, el esfuerzo debe ser diario: “Las mañanas las dedicamos a entrenar, unas 3 horas aproximadamente entre el entrenamiento técnico y físico. Un par de veces a la semana tratamos de pasar por el fisio para descargar la musculatura. Y a la parte psicológica le solemos dedicar unas 2-3 horas semanales. Un día a la semana impartimos un par de horas de clases particulares por las tardes, y otras tratamos de sacar algunas horas de estudio para el grado de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte que estamos estudiando. También tratamos de cuidar mucho la alimentación y los descansos”.

Ellas, como muchas otras mujeres deportistas de élite, son un ejemplo para generaciones futuras. Luchan porque no existan diferencias en el mundo del deporte y que las mujeres tengan el mismo reconocimiento que sus compañeros de profesión: “Creemos que el deporte en general es un poco machista. En el pádel en particular, las diferencias respecto a los hombres se notan, pero poco a poco las condiciones de las mujeres están mejorando y entre todos haremos que el pádel femenino esté en el lugar que se merece”. Saben que habrá momentos en los que será más difícil compaginar su vida personal y profesional, pero nunca imposible. “Suponemos que es algo más difícil en cuanto te llega la etapa de querer o necesitar otras cosas en tu vida; por ejemplo, llegada cierta edad, el querer ser madre y poder compaginar la vida familiar y el cuidado de los hijos con el deporte, los entrenamientos, viajes, etc”.

Mapi y Majo, o Majo y Mapi, dos hermanas inseparables fuera de la cancha e invencibles sobre la pista de pádel.

Gente brillante es un espacio para dar a conocer historias que no te dejarán indiferente. Personas que de una u otra manera han dejado su marca personal. Historias que te acercarán a los más vulnerables, vidas de héroes anónimos, de grandes luchadores y luchadoras, de proyectos brillantes para cuidar el medio ambiente y de propuestas innovadoras. En definitiva de gente que arriesga, que intenta, que se supera, que con su energía contagia y que con su luz iluminan.

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